Hubo que esperar hasta el día 13 de mayo de aquel 2005 para confirmar la noticia. Viernes 13. Malcolm Glazer, multimillonario neoyorquino anunció que su porcentaje de acciones en el Manchester United había ascendido hasta más del 71 %. Una vez llegase al 75 %, el magnate tendría el control total sobre los Red Devils, y podría sacar al club de Bolsa y transferir su deuda personal a su nueva empresa (como más tarde ocurriría). Una buena parte de los aficionados no encajaron bien la noticia; no parece justo que pueda llegar un yankee a tu ciudad y hacerse con el control de uno de los equipos más poderosos del globo simplemente a cambio de dinero, cuando ellos (los aficionados) solo obedecen al corazón y al sentimiento. El dueño de un equipo de Fútbol Americano, el Tampa Bay Buccaneers, había decidido comprar una nueva empresa, un equipo de soccer para la mayoría de sus asesores. Que el hombre que tiene a tu equipo en propiedad utilice la palabra soccer, en el país donde el fútbol y el rugby se separaron para crear dos deportes majestuosos, es para molestarse.

Ese mismo año, el 5 de julio, un grupo de aficionados del Manchester United, hartos de protestar contra Glazer y denunciar escándalos relacionados con la adquisición del club, decidieron crear el F.C. United of Manchester, un nuevo equipo semi-profesional (por el momento) que comenzaría en la división más baja del fútbol inglés y cuya meta sería demostrar al mundo que no todos los clubs son negocio. Según Alison Watt, miembro del Consejo del F.C. United “el fútbol moderno, en su máximo nivel, se ha alejado de los fans ordinarios… Por eso queríamos recobrar la pureza del fútbol”. Para asegurarse de que no habrá otro “Glazer” en este modesto equipo, los estatutos recogen que nunca podrá ser vendido o poseído por un solo individuo y su activo siempre deberá ser usado en beneficio del club y la comunidad.

La prensa se hizo eco de la creación del nuevo equipo y las pruebas para pertenecer a la primera plantilla fueron un éxito, casi 1000 jóvenes se presentaron. A pesar de que empezaría en la Liga de los Condados del Noroeste de Inglaterra, equivalente a la décima división, el cariño que los Red Rebels estaban recibiendo por parte de la ciudad hacía pensar en gestas increíbles. Tres ascensos más tarde, el club se encuentra en séptima división (Evo-Stik). Pagan una cuota por jugar en el estadio del Bury (Gigg Lane) puesto que, a pesar de que el F.C United es uno de los equipos con más afluencia de público de las categorías semi-profesionales, no tiene campo propio. Ya tienen el permiso para construir un estadio para 5.000 espectadores en Newton Heath, la zona donde sutrgió el Manchester en 1878.

El lema que reza su página web (“Making friends. Not millionaires“) es toda una declaración de intenciones. Quieren hacer amigos jugando al fútbol, volver a sus orígenes de juego antes que competición y deporte antes que negocio. Aunque sueñen con alcanzar la gloria, consideran más importante el camino a recorrer que la llegada a la meta. Aquí os dejo una de sus actuaciones más memorables; fue en F.A. Cup frente al Rochdale FC, equipo de la League One (cuatro categorías por encima) al que vencieron gracias a un gol en el tiempo extra:

Autor: El Bigote de Preciado

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