El pasado 17 de diciembre, Mohamed Bouazizi, un joven tunecino de clase baja, se prendió fuego frente al ayuntamiento de Sidi Bouzid en un intento por recuperar su dignidad no pensando en ser un mártir que iniciaría la revuelta popular que acabó con el régimen de Ben Ali, y que más tarde serviría de inspiración para otras revueltas en el mundo árabe como la iniciada en Egipto contra el régimen de Mubarak.


Mohamed Bouzizi

El acto de protesta de Bouazizi ha servido de ejemplo para otros jóvenes árabes, así el 16 de enero un joven argelino lo imitó frente a un edificio gubernamental, el 17 de enero otro egipcio siguió el ejemplo quemándose frente al Parlamento egipcio en El Cairo y otro joven también frente al parlamento de Mauritania en Nuakchot. La victoria del pueblo tunecino sobre el poder autocrático ha inspirado a los egipcios, que han comenzado con fuerza sus revueltas para deponer a Honsi Mubarak, que ya lleva 30 años al frente del gobierno de Egipto ganando elecciones de dudosa legalidad.

El pasado 28 de enero el Presidente Mubarak, prometía en un discurso dirigido a la nación, que pondría en marcha diversas reformas en el gobierno y que no se presentaría a la reelección, pero eso si, que no dejaría el poder de momento y manifestó su deseo de morir en suelo egipcio, algo que no es suficiente para el pueblo que pide a gritos la libertad y aún no han cesado las protestas vigiladas por el ejército que ya ha advertido que no piensa disparar contra su pueblo, una decisión que no se sabe si parte del ejército o del propio Mubarak como Mando supremo de las Fuerzas Armadas del país.

Las manifestaciones de los últimos días tras las promesas del lider egipcio, han activado la alarma de otros regímenes árabes, pues no olvidemos la importancia e influencia de Egipto en el mundo árabe. Aparte de ser uno de los países árabes más poblados, Egipto es el centro geográfico del mundo árabe sirviendo de frontera intermedia entre los países árabes de oriente próximo y los del Magreb. Y no sólo son razones político-geográficas, sino también culturales, Egipto es el centro cultural del mundo árabe, siendo el país con mayor producción cinematográfica, televisiva y musical del mundo árabe, siendo el dialecto egipcio del árabe el utilizado por cantantes árabes incluso de fuera de Egipto, y el dialecto entendible para todos desde Marruecos hasta Irak. Así se ha despertado la alarma y países como Jordania, en el que el rey Abdalá ha realizado un cambio de gobierno o Siria que ha prometido reformas democráticas. 

Las democracias occidentales empiezan a tener miedo de que estas revueltas lleven al poder a los fundamentalistas islámicos. Sobre todo preocupa Egipto, un país que tiene frontera con Israel y con la franja de Gaza que ya está en manos de los integristas islámicos, y que podría llevar a una guerra con Israel, tras la paz que ha sabido mantener firmemente Hosni Mubarak. También existen otras razones por la que preocupa en occidente tener un gobierno amigo en El Cairo, pues es dentro de sus fronteras donde se encuentra en el Canal de Suez, un paso marítimo por donde pasan continuamente barcos de todas las nacionalidades tanto militares como comerciales y que une a través del Mediterráneo a Occidente con Oriente. Además Egipto es un de los países más turísticos del mundo.

Este puede ser el origen del nuevo mundo árabe, un nuevo mundo que los árabes llevan esperando muchísimos años y que puede tener su punto de partido en la protesta de un joven tunecino, cuyo único objetivo era el de vender fruta en la calle para poder darle un futuro mejor a su familia sin pensar ni en la religión ni en la política sino en su dignidad y sus ganas por progresar.

Juan Alises.

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