El paddock de la Fórmula 1 vivió ayer uno de sus más días más difíciles. Robert Kubica, piloto de la escudería Lotus Renault, sufrió un grave accidente durante los entrenamientos del rally Ronde di Andora-Memorial Roberto Melotto. Según su propio equipo, el piloto se salió de la carretera a alta velocidad y chocó contra el muro de una pequeña iglesia. Su copiloto, Jacob Gerber resultó ileso y salió por su propio pie del Skoda Fabia que conducía. Sin embargo, Kubica quedó atrapado dentro del habitáculo, entre las barras antivuelco y parte del guardarraíl de la carretera que había penetrado en el habitáculo, y tuvo que ser rescatado por los bomberos. Con múltiples fracturas en su brazo, pierna y, sobre todo, en su mano derecha, fue trasladado en helicóptero al Hospital Corona de Pietra Ligure.

Tras el accidente, algunos medios barajaron informaciones contradictorias acerca del peligro que corría la vida del piloto. Sin embargo, lo único cierto era que, a causa de las fracturas y heridas, el riego sanguíneo de su mano se vio interrumpido durante más de una hora, con el riesgo de amputación que ello conllevaba. El polaco entró de urgencia en quirófano, donde fue operado durante más de siete horas por el doctor Igor Rossello, director del Centro Regional de Cirugía de la Mano del Hospital San Paolo de Savona. Tras la intervención, el galeno explicaba al diario ‘Il vostro Giornale’ que el polaco tardará “probablemente un año” en volver a los circuitos. “Las lesiones nerviosas son las que más inquietos nos dejan acerca de una recuperación funcional. El proceso de rehabilitación será bastante largo, probablemente de un año. Además, ha llegado politraumatizado y con muchas lesiones asociadas. Lo importante es que no será necesario volver a intervenir la mano”.

Según informa Lotus Renault, Kubica ha pasado la noche estable, pero su pronóstico sigue siendo grave, puesto que se le indujo un coma del que será despertado, casi con toda seguridad, durante la jornada del lunes. Permanecerá ingresado en el centro sanitario genovés durante los próximos días, hasta que los médicos evalúen el estado de sus heridas.

Tras una jornada de sobresaltos e informaciones cruzadas, se ha abierto el debate: ¿qué hacía uno de los cuatro pilotos más talentosos de la Fórmula 1 compitiendo en un rally ‘de pueblo’ días después de haber marcado el mejor tiempo en los primeros entrenamientos oficiales de pretemporada?

Convendría dejar claros ciertos aspectos. Lo más habitual es que los pilotos de la máxima categoría del motor tengan contratos de exclusividad con sus escuderías, quedándoles explícitamente prohibido participar en ningún otro tipo de competición automovilística. Sin embargo, cuando el piloto de Cracovia, en la temporada 2010, fichó por el equipo Renault después de quedarse sin coche tras la salida de BMW de la F1, exigió al equipo francés, como condición sine qua non, que le permitiera participar en competiciones de rallies, una de sus grandes pasiones. Durante los dos últimos años, Kubica ha participado de forma esporádica en pruebas de Súper 1.600, en ocasiones con gran éxito, tanto en pretemporada como los fines de semana de descanso entre gran premio y gran premio.

“Los rallies son vitales para Robert”

Eric Boulier, director de Lotus Renault

Como afirmaba el director de la escudería gala, Eric Boulier: “La noticia del accidente de Robert fue un verdadero shock para todo el equipo. Sin embargo, que sea un Lotus, un Renault o un Skoda no cambia nada. Le dejamos participar porque el rally está en su corazón y es vital para él y para su equilibrio mental. Existe un acuerdo mutuo y conocíamos los riesgos. No queríamos un robot, sino un piloto”.

Aunque ahora sean muchas las voces críticas que consideran el caso como una imprudencia por ambas partes, lo único cierto es que, lejos de inútiles debates que se empeñan en buscar culpables, los fanáticos del motor perdieron ayer la oportunidad de ver esta temporada a Robert Kubica subido en uno de los coches más prometedores que ha fabricado la escudería del rombo en los últimos años (el R31). La Fórmula 1 ha tenido la suerte que un talento de 26 años haya salvado la vida en el asfalto, pero la desgracia de  perder para la competición a un deportista valiente, apasionado, rápido y voraz. Aunque historias de superación como la de Hermann Maier pueden aportar optimismo al infortunio de Kubica y aunque su fortaleza física y mental puede hacernos albergar la esperanza de que recuperará la plena movilidad de su mano; muchos son los que piensan que la jornada del 6 de enero de 2011 será recordada como un día negro en la historia del automovilismo.

F. Martín

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