Nació en Merced, California, hace 35 años. Aún sigue en activo, la edad nunca ha sido un problema para este tipo de jugadores. Profesional y comprometido con la causa, Ray Allen ha defendido la camiseta de los Milwaukee Bucks (96-03), Seattle Supersonics (03-07) y Boston Celtics (desde 2007). Lleva 14 temporadas compitiendo en la NBA y dando muestras de su infinita calidad, siendo pieza indispensable en estos Celtics que apuntan al anillo.

Deicidió cambiar de costa en su época universitaria, los Huskies de Connecticut tuvieron el orgullo de contar con él en sus filas, un joven tirador que llamaba a las puertas de la NBA. Estuvo 3 años trabajando duro y, en 1996, fue elegido en el draft en 5ª posición por Minnesota Timberwolves, que decidieron traspasarle a los Bucks a cambio de Stephon Marbury.

Cuando contaba con 23 primaveras, en 1998, Spike Lee pensó en él para encarnar a Jesus Shuttlesworth en “Una mala Jugada“, una película sobre el baloncesto universitario cuyo título no hace justicia con nuestro protagonista. En esta escena, su rival es su padre, encarnado por Denzel Washington.

Su actuación delante de las cámaras no fue maravillosa, no le gusta ser el centro de atención; él se siente a gusto pasando inadvertido. Camina por el campo de puntillas, como un ladrón de guante blanco, sin hacer ruido, con un estilo inconfundible. El paso de los años ha conseguido convertir a Sugar Ray en un asesino silencioso, aquel que evita los bloqueos con maestría y maneja una técnica de tiro depurada.

La muñeca más elegante de la NBA ha sido 10 veces All-Star, Medalla de Oro en los JJOO de Sydney y Campeón de la NBA (2008). Como si de un francotirador se tratase, los 6,70 m son su distancia favorita. Desde ahí se siente seguro, confiado, es su territorio preferido. Lleva 2559 triples en la NBA pero todavía no se da por vencido, está a dos de superar el récord que Reggie Miller estableció en sus 18 temporadas en Indiana Pacers y puede conseguirlo, precisamente, ante Los Angeles Lakers en el TD Garden, frente al mismo equipo que le vio anotar 8 triples en las finales de la NBA de 2010, 7 de ellos sin fallo en una primera parte para el recuerdo.

Cuando lance el triple que le sirva para igualar a Reggie Miller, Ray Allen ya estará corriendo hacia su campo, con esa medio sonrisa burlona del que sabe que no pueden pararle. En los pocos segundos que tarde el balón en realizar una parábola perfecta hasta el aro, él ya estará pensando en el próximo. Es insaciable. Incombustible. Es Ray Allen.

Autor: El Bigote de Preciado

 

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