Si hace menos de 2 semanas confirmábamos que la final de la Copa del Rey de fútbol iba a ser un derby Barça-Madrid, los chicos del basket no iban a ser menos. En cuanto se planteó el cuadro de los enfrentamientos de esta Copa, se podía vislumbrar otro posible derby en la final, y así fue. El Madrid llegaba al último partido después de eliminar al Gran Canaria en cuartos de final, y al Power Electronics Valencia en semifinales. Con un juego que quizás no fuera excelso, sobre todo en las primeras partes, pero con una intensidad y un gran Sergio Rodríguez, los madridistas se plantaban en la final con sed de venganza. Por su parte, el Barcelona llegaba después de arrasar al DKV Joventut y al Caja Laboral. Se planteaba pues una gran final, con cuentas pendientes por parte blanca, después de las contundes derrotas que les había afligido el conjunto dirigido por Xavi Pascual.

Uno de los grandes temores de Ettore Messina era controlar la velocidad del Barça, y al principal arma ofensiva de los azulgranas: Juan Carlos Navarro. Pues con esas premisas comenzaba el partido, y en el primer cuarto, el esfuerzo defensivo del Madrid daba sus resultados y eso unido a un gran Ante Tomic, el juego del Madrid resultaba muy efectivo. Pero para efectivo, Alan Anderson, escolta del Barcelona. El americano llegaba al final del primer cuarto con 11 puntos y el resultado en ese primer descanso 17-19, pequeña ventaja para los de la Ciudad Condal. El segundo cuarto la historia seguía igual. Grandísimo Ante Tomic, superando continuamente a todos sus marcadores. En el polo opuesto de efectividad estaba Juan Carlos Navarro. La defensa de Pablo Prigioni sobre Navarro estaba siendo perfecta, y el que hasta entonces se postulaba como MVP, llegó al descanso del partido con cero puntos. Las defensas de ambos equipos estaban siendo magnificas, y por consiguiente, la igualdad era máxima. Con estos retales, el partido llegaba el descanso con un empate a 30 puntos.

Con el inicio del 3er cuarto, y dado que Navarro, ni Ricky, no habían aparecido por el parquet, en el equipo catalán emergió la figura de Víctor Sada. El base canterano estaba inspirado en todas las facetas del juego, y conseguía que el Barça se distanciara un poquito, ventajas de 5 puntos. Por su parte en el Real Madrid, entraba en juego Sergio Rodríguez. El “Chacho”, gran protagonista de las otras eliminatorias, entraba en calor enchufando un par de canastas. Por tanto, el partido entraba en el último cuarto con emoción, con tan solo 5 puntos de diferencia. También, el último cuarto decidiría quien iba a ser designado MVP de la Copa; los candidatos más firmes: Anderson, Sada y Tomic. La igualdad que había caracterizado todo el partido, se rompió en el último periodo. Una serie de triples de los azulgranas aumentaban la ventaja hasta los 10 puntos. Lo cierto es que las estrellas del Madrid, desaparecieron un poco durante los primeros minutos del último cuarto, y eso lastró al Madrid. Los barcelonistas supieron administrar bien esa ventaja, y pese un arreón final del Madrid, la victoria cayó del lado azulgrana.

Con esta victoria, el Barcelona consigue su vigesimosegundo título, igualando de esta manera al Madrid. Finalmente, Alan Anderson fue elegido jugador más valioso, después de sus 19 puntos y 15 de valoración. La actitud del Madrid en defensa muy magnífica, y si bien durante los 3 primeros cuartos aguantaron al Barça, la calidad de los jugadores del Barça y su gran fondo de armario decantaron la balanza hacia lado blaugrana. Después de este magnífica Copa, ahora toca centrarse a la Liga y a las competencias europeas, donde los equipos españoles tienen calidad suficiente para llegar lejos.

Patrik Hernández

 

 

 

 

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