“Yo sólo soy un jugador de fútbol. Él no es de este mundo.” (Pizzi)

Hace casi 15 años, en junio de 1996 el Barcelona pagó 2.500 millones de las antiguas pesetas por un delantero que provenía de la liga holandesa. En los Países Bajos este atlético jugador había anotado 42 goles en 46 partidos,  una estadística demasiado buena como para que los equipos de medio mundo la dejaran en el olvido.

En la Ciudad Condal, esta promesa argumentó todas sus credenciales con goles, 47  en 49 partidos, una cifra espectacular que llevó a los de Robson a ganar la Copa, la Recopa de Europa y una Supercopa de  España. De lo más recordado en su paso por can Barça, su antológico gol al Compostela y su sublime partido ante el Valencia en el Nou Camp. Muchos hablan de que el mejor Ronaldo se vió en Barcelona, otros afirman que ese era un Ronaldo distinto.

Distinto porque su físico cambió drásticamente por culpa de las lesiones, en Barcelona era agilidad y velocidad, después potencia y definición. Por una parte es lógico, fueron dos años sin jugar. Con la camiseta del Inter de Milán a comienzos de la temporada 1999/2000 la rodilla de Ronaldo dijo “basta” por primera vez, una año de baja para el Brasileño. Un año más tarde, reapareció en un partido de copa contra la Lazio, intentando hacer un regate su tendón rotuliano de la rodilla derecha volvió a decir “basta”. Posiblemente era el fin de Ronaldo.

Llegaba el año 2002, ahí la historia tenía una cuenta pendiente con “El fenómeno”. En Corea y Japón la Francia de Zidane se presentaba como favorita. Scolari le dió confianza al delantero brasileño y este respondió. 8 goles que sirvieron para que Brasil ganará la Copa del Mundo. Este era su segundo Mundial , después del primero en EEUU que no llego a participar.

Esto también le sirvió a “El Fenómeno” para volver a ganar otro Balón de Oro como ya hiciera en 1997. Y lo que era más importante, su excelente mundial le valió para fichar por el Real Madrid.

Ronaldo se incorporaba a un Madrid Campeón de Europa, era la época de los “galácticos”. En Concha Espina anotó 107 goles en 144 partidos, en los que consiguió todos los títulos posibles menos la Copa del Rey y la Champions. A pesar de todo ello, el publico del Bernabéu nunca quiso a Ronaldo, su características como delantero no estaban de acuerdo a los valores del Real Madrid.

“Cuando metes gol eres grande, cuando no…estás gordo”.

Ronaldo en su etapa madridista era un delantero mucho más estático que en épocas anteriores, esto junto a su exceso de peso en algunas ocasiones le hicieron ser silbado en el Bernabéu. A pesar de ello, seguía haciendo goles y haciendo cosas increíbles, noches como las de Old Trafford simpres serán recordadas. A pesar de estar rodeado de Jugadores como Zidane, Raúl, Figo o Beckham, Ronaldo era un jugador imprescindible dentro del círculo estratosférico que montó Florentino. La dependencia de Ronaldo y Casillas se demostró con hechos.

En 2007, Ronaldo huyó del Madrid de Capello para adentrarse en el mundo de Berlusconi. En su vuelta a Italia las lesiones no le volvieron a respetar, esta vez fue su rodilla “buena” la que se resintió. Otra rotura del tendón rotuliano hacia presagiar el principio de un fin. Pero no, el 9 de diciembre de 2008 fue traspasado al Corinthians. En el equipo brasileño anotó 35 goles en 65 partidos.

Hablo en pasado porque en el día de hoy ha anunciado su retirada “He antipicipado mi retirada por las lesiones” dijo. Ronaldo ya es pasado, pero a la vez sigue estando presente como unos de los mejores delanteros de la historia. Se ha convertido en un mito. Gente le silbó y no le respetó, simplemente estaban esperando a que se retirase para reconocerle sus dos Balones de Oro, tres FIFA World Player ,dos mundiales, máximo goleador en la historia de los mundiales…

Pedro Antolinos

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