Leo Messi no tuvo su noche

Messi se humanizó para perdonar hasta en tres ocasiones la vida al conjunto gunner (las dos primeras con 0-0 en el marcador, la tercera con 0-1). Y esos excesos se pagan.

Ambiente de Champions en el Emirates, los ingleses son educados hasta el más mínimo detalle con el protocolo: el césped perfecto, las gradas llenas y un partido que se esperaba desde que hace meses se realizase el sorteo. Había ganas. El Arsenal salió a por todas y una buena ocasión de van Persie estuvo a punto de colocar el primero en el marcador pero Valdés desdibujó las alegrías gunners. Conforme iba avanzando el encuentro, el Barça se hacía cada vez más y más con el juego y mostraba todas sus habilidades: triangulaciones, desmarques a la espalda de Clichy, primer toque, cambios de posición constantes… El Barça era el Barça. En esas tuvo Messi la primera de sus ocasiones marradas, un suave toque por encima de Sczesny que lamió la parte exterior del palo. No iba a ser la noche del argentino.

El control del partido ya era azulgrana, aunque el Arsenal seguía buscando las cosquillas a la banda de Maxwell. Quizá el brasileño no haya tenido su mejor día, pero en su ayuda siempre ha aparecido Abidal (inconmensurable). La orden de Wenger sobre el francés era clara: que fuese el único de la línea defensiva del Barcelona al que no presionar, que pudiese sacar el balón con mayor facildiad que Piqué o Dani Alves. Destellos rojos animaban el partido cuando Messi falló la segunda de sus ocasiones; tras un eslálom en el que consiguió esquivar a toda la defensa local no supo disparar con su pierna derecha y le entregó el balón al portero polaco. Fue en el minuto 26 cuando Messi encontró un hueco por donde filtrar un balón perfecto para que Villa batiese a Sczesny entre sus piernas. Clichy siguió a su marcador en lugar de aguantar la línea defensiva, rompiendo el fuera de juego y dando al asturiano los metros suficientes para marcar.

La primera parte pintaba bien para los visitantes: 0-1, Song con amarilla (bordeando la roja en varias ocasiones) y dominio casi total del partido. La charla de Arsene Wenger debió ser maravillosa pues sus jugadores saltaron al campo con otra cara. Wilshere, desdibujado hasta entonces, comenzó a entrar en contacto con el balón y a asociarse con Nasri y Cesc. He aquí la tercera gran ocasión para leo que tampoco supo definir. Tras un despiste de la zaga local, el balón le llegó al argentino cerca del área pequeña, pero su disparo salió desviado.

Laurent Koscielny

El minuto 68 fue clave. Guardiola sacó del campo a Villa para dar entrada a Keita buscando reforzar un centro del campo que parecía superado. El Barça seguía teniendo posesión, pero su profundidad se había quedado en los vestuarios. Wenger sutituyó a Song (ni él se explica cómo llegó hasta ese minuto con sólo una tarjeta amarilla) y dio entrada a Andrei Arshavin, un jugador que cuenta con la confianza del técnico alsaciano pero cuya temporada está dejando mucho que desear. Nasri pasó al centro del campo, formando un trivote con Cesc y Wilshere. Koscielny por su parte se multiplicaba en defensa para robar más y más balones; el central ha sido uno de los mejores del partido.

Robin van Persie

Cinco minuto excelsos del Arsenal le valieron para anotar dos goles (como también ocurriese el año pasado). El primero gracias a un zurdazo de Robin van Persie que se coló junto al palo de Valdés; el de Hospitalet pudo hacer más. El segundo, tras una contra vertiginosa; Nasri consiguió dormir el balón en el área hasta que llegó Arshavin tirando la diagonal. Un pase raso del francés que Andrei aprovechó para anotar el segundo gol. Con el 2-1 ambos equipos parecieron mostrarse satisfechos. Un buen resultado para los gunners (una victoria frente a este Barça siempre es un buen resultado) y un marcador aceptable para los culés (con 1-0 en el Camp Nou están clasificados).

El 8 de marzo se decidirá todo.

Autor: El Bigote de Preciado

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