Quizás, la acción más impresiona y que aplausos genera dentro del baloncesto, sea el mate. Este “arte” se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo hasta alcanzar metas, y vuelos, impensables. Cuando la NBA daba sus primeros pasos, allá por 1946, los mates ni se veían. Es más, en la NCAA, la competición universitaria de la cual provenían todos los jugadores, no se permitieron los mates hasta 1976. Justo ese año, se celebraba el primer concurso de mates. Pero no fue la NBA la precursora de este evento, sino la ABA, una competición paralela que coexistió con la NBA entre 1967 y 1976. En ese primer concurso de mates brillaron dos jugadores: Julius Erving y David Thompson.

Después de esas primeras experiencias en la ABA, en el momento que la NBA absorbió a algunos equipos de los ABA, se fue gestando un concurso de mates para la NBA. Así pues, en 1983 se disputó el primer concurso de mates de la NBA. Fue el jugador de los Phoenix Suns, Larry Nance, el que ganó ese primer certamen celebrado en Denver, en el All-Stars de ese mismo año. Con una primera experiencia más que satisfactoria, a partir de 1984 dominó esta especialidad otro dúo de magníficos “matadores”, y a los que muchos consideran los dos jugadores que mejor han machado los aros de toda la historia del baloncesto americano. Hablamos como no de Michael Jordan y Dominique Wilkins. Entre los dos se repartieron la supremacía de los mates durante varios años. Esa rivalidad alcanzó su punto álgido en el concurso disputado en 1988 en Chicago. Esa competición, fue un duelo brutal entre “The Human Highlight Film” y “Air Jordan”, un mano a mano que quedará en los anales de la historia de la NBA, y que puede que sea el mejor concurso de la historia.

Evidentemente, después del espectáculo visto durante los 80, era normal que el nivel bajase. Durante los años 90 el nivel de calidad del concurso de mates decreció, y hasta la supremacía de los afroamericanos en esta modalidad se perdió, con Brent Barry (hijo del mítico Rick Barry) ganando en 1996. El concurso llegó incluso a no disputarse durante dos años, en 1998 y en 1999 (por culpa del cierre o “lock-out” de la liga en ese año). El concurso necesitaba un cambio radical para que volviera a enganchar a los aficionados. Todos los componentes para ese nuevo renacer se dieron en el All-Stars de Oakland del 2000. Dos primos (Vince Carter y Tracy McGrady) y un rookie (Steve Francis) consiguieron dar un vuelco al concurso, y demostrar que las nuevas generaciones también saben machacar. En ese torneo se vio, el que puede ser el mejor mate visto en un concurso de mates de la NBA: Vince Carter con un 360º y molinillo en el mismo vuelo, atentos al video.

Gracias a esos mates vistos en el 2000, el concurso de mates volvió a ser lo que. En esta década han ido ganado la competición grandes matadores como Jason  Richardson, Nate Robinson, Dwight Howard o Josh Smith. Después de 30 años celebrándose el concurso, podría pensarse que ya no queda por inventar. Nada más lejos de realidad, pues cada año se ven mates más difíciles e imaginativos, y la NBA ha promovido esa continua renovación con distintos cambios en el formato del concurso. Durante estas 3 décadas nos ha dado tiempo para ver a un español en el concurso. Rudy Fernández participó en el 2009, y lo cierto es que la actuación del mallorquín fue más que meritoria, y si no llegó más lejos en el concurso fue por la poca vista (diciéndolo bonito) de los jueces a la hora de valorar sus mates.

Después de este repaso a la historia del concurso, el título de “mejor matador de la liga” de este año, que se celebra en el parqué del Staples Center de Los Ángeles, lo disputarán Blake Griffin, Serge Ibaka, JaVale McGee y DeMar DeRozan. Ahora solo toca disfrutarlo.

Patrik Hernández

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