El fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que comenzó con la toma del Congreso de los Diputados y terminó con la liberación de los parlamentarios, puso en grave riesgo la democracia española. Mientras Tejero y sus hombres mantenían como rehenes a los diputados, el Rey, desde su despacho, intentaba contener al ejército y organizar las fuerzas civiles. En medio, un complejo entramado donde Milans y Armada movían los hilos. Al fondo del escenario, España entera vivía pendiente de la radio y la televisión. “23F” es la historia de tres golpes: el de Milans, el de Armada y el de Tejero. El golpe fracasa cuando Tejero empieza a entender que ha sido utilizado. (FILMAFFINITY)

Un hecho que todos, más o menos, conocemos. Se conocen muchas versiones, y se ha hecho de todo con este capítulo de nuestra historia más moderna. Desde artículos conmemorativos hasta los más jocosos chistes. Ahora llega la película a nuestros cines, de la mano de un director que apuesta por mostrarnos lo que, supuestamente, sucedió en los pasillos de un Congreso de los Diputados que, sin lugar a dudas, sufrió las horas más intensas de su existencia.

Con un arranque espectacular, se reproduce lo que decenas de veces se ha repetido en televisión, la imagen de Tejero irrumpiendo en la sala en la que se reunían todos los parlamentarios a la voz de “quieto todo el mundo”. Duras negociaciones entre poderes políticos, diplomáticos y militares, y un, quizá excesivo, acercamiento a la figura del Rey Don Juan Carlos y su entorno familiar rodean a toda la trama que se desarrolla durante las casi dos horas que dura el film.

Paco Tous es Tejero

 

Juan Diego es el General Armada

Destacar el papel de Paco Tous como Tejero, genial retratando la furia de un oficial de la Guardia Civil que añora tiempos pasados. Un tremendo Juan Diego en el papel del General Armada, gran artífice ideológico y cabeza de mando del ejército en el año XX. También destacable Lluís Marcó dando vida a Jaime Milans del Bosch. Por su parte, Adolfo Suárez es encarnado por Ginés García Millán, a quien el guión no exige demasiado.

El resto de actores, siempre correctos, quedan relegados a un segundo plano, sucumbidos a la personalidad del personaje al que interpretan. XXX Fernando Cayo, acostumbrado a adoptar la identidad del Rey Juan Carlos, se muestra una vez más como un actor al que no se le puede negar el parecido físico con nuestro actual monarca, que además encaja a la perfección con las exigencias del guión.

 

Fernando Cayo es el Rey Don Juan Carlos

Unos diálogos en ocasiones desquiciantes, por la excesiva cotidianeidad de sus palabras, conducen a una película que pierde interés con el progresivo avanzar del minutero, hasta llegar a un final que prometía ser espectacular, pero que ronda lo mundano.

Eso sí, genial ambientación y caracterización de todos y cada uno de los actores y figurantes, dejando entrever un buen trabajo documental en la trastienda. Como documento histórico, intenta retratar el avance de una situación que se caía por su propio peso y el decaer de ese “espíritu nacional” que movilizó a los cuerpos militares a intentar la toma de poder por la fuerza. Al final queda claro la marcada intención de ensalzar a “los héroes del 23-F”, bien conocidos por todos ya, por la cantidad de veces que han sido enmarcados para la posteridad en todos estos años.

En resumen, una buena película de entretenimiento, y nada más, que no profundiza demasiado y en la que, como pasa muchas veces, lo mejor se queda en la interpretación de gran parte de su reparto.

Kike Martín (blog)

 

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