Pasó el fin de semana de las estrellas, el ‘All-Star Weekend’. La edición número 60 de esta reunión baloncestística en donde lo que importa y lo que prima es el espectáculo, el ‘showtime’ y el sitio esta vez era inmejorable. Fue en LA, cerca de Hollywood. Por quinta vez Los Ángeles recibía, con todo el glamour correspondiente, a los mejores jugadores del planeta basket. Y a esa cita no podía faltar un ‘devora récords’ de este circo del balón naranja, no podía faltar el señor Kobe Bryant.

Primero disfrutamos en el concurso de mates con otro que juega en LA, pero en el equipo pobre de la ciudad, en Los Clippers. Los pronósticos se cumplieron y el guión previsto también. El ‘Slam Dunk Contest’ fue para la ‘bestia’ Blake Griffin, con salto de coche incluido, pero la verdad es que el mejor rookie del año no estuvo mejor que el original Javale McGee –hizo un mate a dos canastas aunque parezca una broma y otro con tres balones aunque parezca imposible- y Mark DeRozan, que hizo los mates más plásticos de la noche. En el cada vez más devaluado y menos interesante concurso de triples, el triunfo fue para el ‘Heat’ Jones, que sorprendió a todos tras imponerse en la final a dos integrantes del ‘Big Three’ de los orgullosos verdes: a Paul Pierce, que lo había ganado en 2010 y sobre todo a ‘Mr. Triple’ Ray Allen, que a pesar de ser el jugador que más triples ha enchufado en toda la historia de la NBA, se quedó lejos de James Jones en la final. Un día antes de los mates y triples el Staples Center pudo ver como los jugadores de primer año se imponían a los de segundo (148-140) en el siempre poco exigente partido del ‘Rookie Challenge’. Eso sí, el base de los Wizards John Wall, entre tanto show y mates de Griffin y del que pasaba por allí, batió el récord de asistencias en este tipo de partido. 22 repartió Wall por las 18 de ‘CP3’ que ostentaba la marca.

Y como fin de fiesta llegó el ‘All-Star Game’ y allí apareció la estrella de LA (un día antes estampó sus huellas en el Chinese Theatre de Hollywood, siendo el primer deportista en hacerlo) la estrella del Staples, la megaestrella del Los Lakers. El hombre ‘que se suele tirar hasta las zapatillas’ no iba a desaprovechar la noche para morder otro título, otro récord. Su ego e individualismo no se lo permitían. Ese hombre no era otro que ‘The Black Mamba’, que Kobe Bryant. Y el ‘24’ del Oeste ganó el partido (148-143) y de paso su cuarto MVP en el partido de las estrellas, igualando el récord del legendario Bon Pettit. El último MVP de Kobe lo tuvo que compartir en 2009 con su viejo amigo, a veces enemigo, Shaquille O’Neal. Ésta vez fue para él solo tras hacer un partido soberbio: 37 puntazos y 14 rebotes. Se quedó a seis puntitos de superar otro récord, el de anotación en un All-Star, que lo posee el mítico Wilt Chamberlain con 42 puntos. Mientras, en el Este, LeBron James demostró que sigue siendo el Rey y con un espectacular ‘triple-doble’ (29-12-10), a punto estuvo de ensombrecer y aguar la fiesta de Kobe. Pero ahí estuvieron Durant, con 34 puntos, y el escudero de Bryant, Pau Gasol, para evitarlo. En su cuarto All-Star el de Sant Boi hizo un 17-7 y anotó una canasta decisiva para que el triunfo se quedara en casa. Cosas de Pau. Ya pasó en la última final de la NBA con Los Lakers. El ‘MVP’ para la ‘Mamba’ y el esfuerzo final y clave para el mayor de los Gasol. Pero el mejor jugador español de todos los tiempos ya está acostumbrado y sabe de que va esto: la estrella en LA no es Beyoncé, ni Rhianna, ni Justin Bieber ni tan siquiera Jack Nicholson… la figura tiene cinco anillos, muchos ‘MVPs’ y mucho veneno en sus manos… es el ‘Jordan del Siglo XXI’ y se llama Kobe Bryant, la ‘Mamba Negra’…

Edu Toscano.

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