Barcelonés, 40 años y con una larga experiencia en la Fórmula 1. Ha pasado por equipos como Jordan, Arrows, Jaguar, McLaren o Sauber. El año pasado, en este último equipo, fue protagonista de un suceso más que injusto cuando fue destituído como piloto titular. Comenzó a trabajar como probador de Pirelli, marca que se convertirá en el proveedor oficial de neumáticos para la F1 en el periodo 2011-2013. Ahora se anuncia su vuelta como piloto de pruebas y de reserva a McLaren. Se adentra en la que, quizá, sea la última vuelta de su carrera deportiva.

Una larga trayectoria deportiva que le sitúa como el cuarto probador de la F1 con más días de test, 361. Pero quizá esto sepa a poco para un hombre que, cuando tuvo la oportunidad de competir, y siempre que el coche se lo permitiera, lo hizo con valor y con resultados.

Todo amante de esta competición del mundo del motor recordará la carrera que Pedro Martínez de la Rosa hizo en Hungría en 2006. El piloto español comenzó quinto en la parrilla de salida, y al finalizar el contador de la vueltas que se darían al circuito, se había colocado segundo, haciendo el primer podio de su vida profesional en la F1, y poniendo en aprietos al mismísimo Michael Schumacher. Además ese año consiguió puntuar en Turquía, China y Brasil, quedando en el puesto 11 de la clasificación general habiendo disputado tan sólo ocho carreras.

Pedro Martínez de la Rosa es un luchador, un piloto que cumple con su misión en la pista, y que hace honor a su fama de hombre simpático y tratable fuera de ella. Sus dotes como comunicador han sido unas de las motivaciones por las que McLaren se ha decidido a ficharlo de nuevo. Un don que ha quedado claro en las retransmisiones televisivas en las que el catalán ha participado.

La Fórmula 1 necesita un piloto así. Fiel a su trabajo, fiable, regular y transparente. Esperemos que aguante muchos años. El futuro de los españoles en el mundo de los monoplaza es prometedor, pero no nos podemos olvidar del presente y de un hombre que, aunque no siempre en la parrilla, continuamente ha estado ahí.

Kike Martín

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