Hoy: Gbenba Samuel Okunowo “Oku”.

Nació el 1 de marzo de 1979 en la ciudad nigeriana de Ibadán, aunque nacido en el seno de una familia acomodada, como muchos niños africanos, Samu encontraba en el fútbol la forma de evadirse de la oscura realidad y las pocas oportunidades que ofrece el continente africano. Con su primer equipo el Shooting Stars de Nigeria, consiguió el pasaporte para las categorías inferiores de la selección Nigeriana, un gran escaparate para ojeadores europeos pues el fútbol nigeriano pasaba entonces por los mejores momentos de su historia y se veía en los jugadores de esta nacionalidad una inversión segura, aunque muchos de ellos demostrarían con su juego que más bien eran una mala inversión o como Lawal – del que hablaremos en otra ocasión- en el Atlético de Madrid formaban parte de oscuras administraciones del desaparecido Jesús Gil.

Su gran oportunidad llegó en 1997 cuando con su selección se hizo en Portugal con la Meridian Cup, se mostró ahí un defensa que se salía de los moldes del prototipo de defensa africano. Samuel Okunowo era rápido, seguro, capaz de ponerse el equipo al hombro y ser un caudillo en su selección. Fue clave para la consecución del trofeo y despertó el interés de los ojeadores europeos, pero el fue el FC Barcelona el que se hizo con sus servicios.

Llegó y se posicionó, porque tanto Oriol Tort, Martínez Vilaseca y Quique Costas confiaron en él y pese a no completar unos primeros meses de ensueño, tuvo que esperar una oportunidad en las divisiones inferiores, hasta que el por entonces entrenador del equipo culé, Louis Van Gaal le diese la posibilidad a la estrella de estrellarse y cumplir el sueño de vestir una de las camisetas más grandes del mundo, la camiseta del Barcelona. No llegó a jugar en dos decenas de partidos, pero ya dejó muestras de que todo lo que se suponía que podía hacer era mentira, y tras un año con más pena que gloria el Barça decidió dejar de contar con sus servicios, a pesar de que ese año consiguió la liga. En el primer periodo de fichajes que se abrió, fue cedido al Benfica con la esperanza de que se volviese a ver el gran jugador que se esperaba que fuera. Pero en el equipo lisboeta jugó aún menos que en Barcelona y sin notarse ninguna mejoría. Cuando volvió a la ciudad condal le esperaban, literalmente, con las maletas en la puerta. A pesar de todo, y ya con las maletas hechas, un nuevo club aparecería en su horizonte inmediato, el Badajoz de las ligas menores y en el que, salvo un par de presentaciones, acentuaría la mentira que era, ese crack que nunca demostró ser y que engaño a lo “Lupin” a todo el que confió en él.

Tras el Badajoz empieza su lista de fracasos por medio mundo, jugando en equipos más que desconocidos como el Ionikos griego, Dinamos de Bucarest (Rumanía), SK Tirana (Albania), Metaluhr Donetsk, Stal Alchevsk (Ucrania), Bryne FK (Noruega), Vilanova del Camí (segunda regional catalana) en Europa. Fuera de Europa, jugó en el Aboomoslem iraní y el VB Sports de las Islas Maldivas, equipo con el que consiguió un liga. Su último equipo conocido es el Minnows Waltham Forest, de la octava división inglesa y por el que ficho en 2010.

A Oku “el Explorador”, mote que le va al pelo por la cantidad de mundo que conoce, solo le ha faltado visitar Liliput para que su vida futbolística hubiese sido la gran comedia de la historia Los viajes de Oku. Aún así, se le puede considerar un tipo con suerte, no todo el mundo puede decir haber fracasado tantas veces y en tantos sitios y volver a contar con una oportunidad.

Curiosidades

Ganó una liga española con el Barcelona.
Formó parte del equipo titular en el partido del centenario del equipo culé.
Junto con Bogarde formó una de las parejas de laterales más famosas de la liga, pero por malos.
En el Badajoz coincidió con el nigeriano Lawal y otros jugadores de la pseudo cantera del Atlético de Madrid de la era Gil.
Llegó a ser internacional con Nigeria en 13 ocasiones e incluso participó en una Copa de África y en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, juegos en los que España perdió la final contra la Camerún de Samuel Eto’o.

Juan Alises

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