Tras 6 años de oscuridad vuelve a salir el sol en el Bernabéu. Atrás quedan enésimas desilusiones vividas al ver al equipo por excelencia en Champions sufriendo y padeciendo año tras año. Eso ya es pasado, el sábado espera el Atlético de Madrid.

Demasiado tiempo llevaba el Madrid sin refrendar en el terreno de juego su hegemonía en Europa. Años de desilusión en los que equipos con menos nombre pero con mayor capacidad futbolística superaron a un Real Madrid con nombre pero sin estilo.

Y llego Mourinho, entrenador enfrentado con el mundo con un currículo excelente. Ante el Lyon se demostró que sus equipos siempre saben jugar eliminatorias. El Madrid no dominó e hizo del contragolpe  un método eficaz para sobreponerse al miedo de la derrota. Además Benzema está en racha. Ya nadie le discute. Goles son amores y la afición del Bernabéu parece enamorada. Al menos de momento.

El Lyon ya es historia. Ahora aparece en el horizonte el Tottenham, un equipo compacto que no debe poner en peligro a los de Mou. Pero precaución, una eliminatoria en Inglaterra es algo más que una eliminatoria. Si los blancos pasan a cuartos se enfrentarían contra el Barcelona, si estos superan al Shakhtar claro. Habrá tiempo para hablar de ello.

Ahora se debe hablar del Atlético de Madrid. Partido trampa. Cansancio contra ilusión. Tres dias han pasado de la batalla ante el Lyon. Ahora se presenta otra. La ilusión atlética y la fatiga acumulada son el peor enemigo de los de Mourinho. Será duda Cristiano, que el miércoles forzó ante el Lyon. Baja demasiado importante que haría titular a Adebayor. El togolés y Benzema forman una buena pareja. Uno fija a la defensa, el otro abre espacios. Con gente como Özil, Di María y Xabi aportando ideas, el Madrid puede volver a imponerse en un derbi.

Derbi que el Madrid está obligado a ganar sino quiere perder comba con el Barcelona. A falta de diez partidos no se permiten derrotas. Si sale victorioso del Calderón aún tendrá que viajar a Valencia, Sevilla, Bilbao y Villarreal. No será fácil recortarle 5 puntos a un tranquilo Barcelona. Pero, quién sabe…

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