Ian Brown y John Squire, vecinos Timperley al sur de Mánchester, todavía no sabían que juntos iban a formar una de las bandas más importantes de su tiempo. Compartían gustos musicales desde niños, y poco a poco fueron avanzando en los círculos de música locales. En 1984, crearon el grupo que los haría leyenda: The Stone Roses.

Lideraron una de las épocas más estimulantes del panorama musical británico. A éstos hay que sumarles como principales componentes a Gary Mounfield “Mani” y Alan Wren “Reni”. Su historia de éxitos y frustraciones, ilustra el difícil camino de la llamada música independiente.

En un tiempo donde el eco de The Smiths todavía retumbaba, lanzaron su primer disco: “The Stone Roses” (1989). Fue un bombazo, según NME: el “mejor álbum jamás grabado”. Una amalgama de sonidos que mezclaban rock, funk, dance y psicodelias inspiradas en la música sesentera. “Fool´s gold”, “Waterfall”, “I wanna be adored” o “I am the resurrection” se convirtieron instantáneamente en himnos para una generación. Stone Roses lideraron el camino del movimiento Madchester a finales de los 80, principios de los 90. Pasaron a llenar grandes salas, cuando años atrás les costaba llenar pequeños recintos de un par de cientos fuera de su ciudad.

Concierto Spike Island en 1991

Sus ritmos relanzaron el panorama musical británico. La escenografía prepotente de Ian Brown ante el micrófono, enganchaba a sus seguidores y los acordes de Squire hacían recordar al mejor Johnny Marr. En el Manchester experimentador de la época, recordaban melodías de otro tiempo y ofrecían  sonidos que sus seguidores necesitaban. Todo confluyó para crear el éxito de Stone Roses, materializado en el memorable concierto de Spike Island en 1991, ante más de 30 mil asistentes. Eran el soplo de aire fresco que todo el mundo deseaba.

En ese momento, quisieron materializar su incipiente éxito, con la firma de un contrato discográfico en una compañía más potente. Pero Silvertone no iba a dejar que un grupo tan prometedor se les escapase tan fácilmente. La batalla legal duró más de lo esperado, y el grupo se vio envuelto en una telaraña de discusiones y litigios. Su buena suerte se acabó. La banda que había sorprendido al mundo iba a atravesar el peor episodio de su historia.

“Nos inhabilitaron por dos años y medio. No podíamos hacer conciertos ni discos. Era peor que envolver caramelos en una dulcería. Terminamos no haciendo nada, o ensayando a veces, pero no podíamos mostrarlo. Habíamos perdido el momento de atención.” Mani.

Cinco años después de su álbum debut, regresaron con “Second Coming” (1994). Escrito principalmente por John Squire, más cercano al blues rock. Próximo a alguna de sus referencias como Led Zeppelin, o Allman brothers. Temas como “Love Spreads”, daban alas al regreso de la banda, aun así, la crítica estuvo dividida en este trabajo. No obstante, bajo la expectación de este esperado regreso, la idea que señalaba el deterioro de la banda cobraba cada vez mayor importancia.

Lo cierto es que jamás volvieron a recuperar la magia de su primer álbum, pero su legado es innegable. Su éxito marcó un punto de inflexión, las reglas de juego habían cambiado. Tras ellos llegó el éxito del denominado Brit pop; Oasis, The Verve, o incluso más adelante como Arctic Monkeys, que han reconocido ser influidos por ellos.

La banda se disolvió por problemas internos, sus integrantes siguieron caminos diferentes. Ian Brown, sigue siendo el mismo hooligan desafiante en solitario, todavía sigue en activo. John Squire creó un nuevo grupo: “The Seahorses” que solo duró tres años con un único disco en su repertorio. Más tarde se dedicó a su carrera en solitario y a la pintura. Mani se convirtió en el bajista de Primal Scream. Se comenta que tuvo numerosas ofertas con el fin de Stone Roses, una de esas bandas donde el oscuro trabajo del bajista brillaba extraordinariamente. Reni, el batería, es reconocido como uno de los mejores de su generación. Fue una referencia en la escena musical del sonido Madchester. Poco se supo de él en muchos años, hasta que formó “The Rub” en 1999. Destinos separados para una banda que estaba llamada a marcar una época.

Stone Roses se ha convertido en un mito para millones de seguidores. Recuerdos de aquella banda que pudo ser, pero sobre todo que hizo despegar tras su estela a numerosos grupos que tras ellos han escrito páginas ilustres. Un fenómeno necesario para comprender el desarrollo de la sociedad y la música británica de las últimas dos décadas. Pero por encima de todo, unos músicos geniales.

David MD

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