El Real Madrid falló y el Barcelona sentenció. Contra todo pronóstico el Sporting de Preciado se impuso en el Bernabéu ante un Madrid nervioso y sin ideas. Por su parte, los de Pep consiguieron los tres puntos en el Madrigal ante un buen Villarreal en un partido que estuvo marcado por la gran actuación de Victor Valdés y un dudoso gol de Piqué.

Pensando más en el partido del Totteham y en el del Madrigal se presentó el Real Madrid ayer en el Bernabéu. Su rival, un Sporting que recordaba viejas trifulcas. A la cabeza de los asturianos estaba Manolo Preciado viejo enemigo madridista con ganas de venganza.

El Madrid en el día de ayer volvió a demostrar que sin Xabi Alonso es un equipo que carece de alma y de ideas. Lass y Khedira ocupaban un centro del campo que ayer fue irrelevante. El francés no estuvo mal pero intenta más de lo que sabe, el alemán simplemente empujó. Los de Mourinho empujaron y con ahínco, 30 remates que no llegaron a nada.

Entre tanto Miguel de las Cuevas se  inventó una jugada que acabó con el alicantino definiendo al palo corto de Casillas. Nerviosismo en el Bernabéu y alegría para la mareona. Tal vez el Sporting obtenía demasiado premio, teniendo en cuenta la diferencia entre ambos equipos se merecen el mejor de los elogios. Entre pelotazos irrisorios, desorden táctico e intuición de que se escapaba una liga acabó el partido en el Bernabéu. Mourinho debe rezar para que a Xabi Alonso no le ocurra nada malo, lo más parecido a él es Granero. El canterano fue sustituido incomprensiblemente a los diez minutos de la segunda mitad. Cosas de entrenadores.

Otro canterano, pero en este caso del Barcelona es Thiago Alcántara. Ayer demostró que puede ser un jugador muy útil en el equipo. Útil e imprescindible es Victor Valdés, el de Hopitalet volvió a demostrar por enésima vez que es parte vital del equipo de Guardiola. Anoche volvió a aparecer en los momentos decisivos. El Villarreal fue un duro rival ayer para un Barcelona que no contaba con Xavi. Pero si con Piqué, que apoyándose con su brazo izquierdo definió ante Diego López dentro del área. Un gol que vale una liga. No era un partido para intentar deleitar y que se reflejara el brillo del Barcelona, era un partido en el que la victoria era una obligación. Todo valía.

Y es que es muy difícil que a un equipo se le escape una liga perdiendo solamente un partido. El Madrid ha vuelto a demostrar por tercer año consecutivo ser un digno rival, ahora le restan dos competiciones en las que mantiene sus posibilidades intactas. Posibilidades que aumentan cuando se decide un título a un partido, porque sabemos que cuando prima la regularidad el Barcelona no tiene rival, al menos de momento.

Pedro Antolinos

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