El Tottenham parecía, a priori, uno de los rivales más asequibles para los cuartos de final de la Champions League.  No desmereció el pronóstico.

A los cuatro minutos, Adebayor cabeceó un saque de esquina a la base del poste de Gomes y colocó el primero en el marcador. Harry Redknapp, entrenador del Tottenham, había decidido colocar a Jenas cubriendo al togolés en las jugadas a balón parado, mientras que Mourinho optó por colocar a Adebayor para defender al espigado delantero inglés; ya ven, diferencias entre entrenadores. Es cierto que la expulsión de Crouch, cuanto menos discutible, fue un duro varapalo para las aspiraciones inglesas, que se vieron desde ese momento superados por el equipo blanco por los cuatro costados.

Un buen árbitro es aquel que pasa desapercibido, que deja jugar y ayuda a mantener el ritmo del partido, además de señalar cuantas infracciones se cometan, por supuesto. Felix Brych, el colegiado alemán, no debe estar de acuerdo con esta afirmación, pues a los quince minutos Crouch estaba expulsado y a los veinte ya llevaba repartidas 4 tarjetas sin ninguna entrada fea sobre el campo. Era su noche, quería aparecer en las crónicas. Aquí estás, maestro.

El Madrid dominó toda la primera parte, aunque el equipo de Mourinho no encontraba los espacios necesarios para sentenciar el partido con el segundo gol de la tranquilidad. Otro momento para la polémica llegó tras impactar el balón en las manos de Dawson dentro del área: penalti claro que Brych dejó sin señalar. De los jueces de área seguimos sin tener noticias; están, pero sólo señalan córners y saques de puerta. Para lo demás no se mojan. Las internadas de Bale (¡qué velocidad tiene!) y los pases de Modric fueron lo único que mostró el equipo inglés en el Bernabéu.

En la segunda mitad el Madrid mostró una mejor versión; más dinamismo, más velocidad en la transición y mejor disposición de las piezas. El Tottenham notaba el cansancio: las carreras de Bale eran cada vez menos habituales y las líneas se colocaban cada minuto un paso más atrás. En esta situación llegó el segundo gol del conjunto blanco, también de Adebayor, que remató de forma impecable un centro perfecto de Marcelo. El de Togo está haciendo méritos para quedarse en la Casa Blanca como delantero centro el próximo año, es muy consciente de la oportunidad que tiene entre sus manos. El Real Madrid era una apisonadora que encerraba a los ingleses en su área; es muy difícil defender junto a tu portero. El tercer gol lo marcó Di María, tras un recorte y un zurdazo inapelable a la escuadra derecha de Gomes que nada pudo hacer. Uno de los goles de la Champions, sin duda.

Cristiano Ronaldo logró anotar el cuarto tras un centro de Kaká. Lo del portugués es de traca. Ha disparado “a puerta” doce veces hasta que ha conseguido el gol (ninguna a puerta) y la decimotercera lo ha conseguido gracias a la generosidad de Gomes, muy blando en su intento de blocar el balón; ha sido uno de los peores partidos de Cristiano Ronaldo con el equipo blanco, a pesar de su gol. Con el 3-0 parecía que notaba molestias tras un gesto al banquillo; es curioso que para que el portugués se vaya del campo tenga que solicitar él el cambio. El partido estaba decidido y salía de una lesión… Hay cracks que mandan más que sus entrenadores.

El Tottenham ya tuvo su momento de gloria eliminando al Milan en los octavos de final, no ha querido aspirar a más. El Real Madrid irá a Londres con la mente puesta en la semifinal que saldrá del enfrentamiento entre el Barcelona y el Shakhtar Donetsk. La vuelta será un partido insulso, no tengan duda, con multitud de centrocampistas blancos que tratarán de robar el balón para montar rápido el contraataque, uno de los puntos fuertes del equipo de Mourinho. Hoy el nueve veces campeón de Europa ha mostrado su mejor versión; deberá mantener esta línea si quiere conquistar la tan ansiada “Décima”.

 

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

Fuente imágenes: as.com; marca.com
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