Jugadores y entrenadores, sinónimo de desembolso económico. La valoración de la inversión realizada por el Madrid esta temporada se llevará a cabo durante el mes de abril. Final de copa y semifinales de Champions ante el rival con la formula secreta buscada en Concha Espina. La victoria.

Una vez sin opciones en la Liga, el Madrid apunta a la Copa y a la Champions como principales objetivos para remediar la temporada. No ganar ningún titulo nos devolvería al viejo tópico de que el dinero no da la felicidad. Y es que Florentino este año volvió a utilizar el talonario para frenar la hegemonía ante el Barcelona.

Tendrá su oportunidad en enfrenamientos directos, uno de liga casi inservible, una final y dos en Champions. Enfrentamientos directos donde el Barcelona le tiene ganada la moral al Madrid debido a derrotas dolorosas que desencadenaron en títulos en can barça. Y títulos que desencadenaron en una reflexión, cuando prima la regularidad los de Guardiola no tienen rival. En abril de 2011 el torneo de la regularidad lo tienen en su mano, los de la efectividad están por decidir.

El primero se decidirá el próximo miércoles 20 de abril. Es imposible hacer una predicción para este partido. La que escuches no las tomes en serio. Nadie puede valorar lo que pasará en una final a partido único entre los dos mejores equipos del mundo. Ganará el mejor o el que más suerte tenga. En caso de victoria madridista, la temporada dado el rival se salvaría. En caso de logro catalán, la copa sería el complemento perfecto a una liga ganada con solvencia.

Al igual de indescifrable será la eliminatoria en Champions. En ella el Barcelona parte con la minuciosa ventaja del campo a favor, también hay que resaltar la posibilidad de que jugadores importantes del Madrid se pierdan el partido de vuelta por sanción (Ramos, Ronaldo, Carvalho, Di María). Sucederá, al tiempo. Por su parte en el Bernabéu se parte con la convicción propia de tener a un entrenador que saber donde hacer daño al Barcelona. En eliminatorias me refiero.

Una eliminatoria y una final que marcaran la temporada de dos equipos que sólo aspiran a la victoria. Uno el Madrid, con la duda de la condición física de sus principales baluartes. Exprimidos, parece que no llegan en el mejor estado al tramo decisivo. Otro el Barcelona, con mayor capacidad física pero con menor profundidad de plantilla, se aferra a su hegemonía psicológica frente al Madrid.

Pedro Antolinos

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