Control y posesión debía ser la principal consigna para el Madrid hoy. En la primera parte no la tuvo. Primer periódo que comenzó con un duelo de golpes que no beneficiaba a los de Mourinho. Una ocasión de Özil nada más empezar la contrarrestó el Tottenham con una internada de Bale que un notable Casillas se encargó de despejar. Bale es un jugador sobresaliente que quizá la temporada siguiente no siga vistiendo la camiseta de los Hotspur.

Le ganó la partida a Ramos al igual que se la hubiera ganado a cualquier lateral del continente, en estos momentos el galés sobresale, aunque también es cierto que debería tener más presencia en los partidos. Incisivo y veloz pero sin regularidad.

Primera parte de ida y vuelta que no le favorecía al Madrid pero donde tampoco se sentía incomodo. Con una gran renta del partido de ida recurrir al contragolpe teniendo equipo para ello no parecía surrealista. A mediados de la primera el Madrid recurrió a ello, entre Adebayor y Özil intentaron fabricar algo pero el togolés no estuvo acertado. De un partido de ida y vuelta pasamos a un partido sin alma, la imprecisión predominó. El Madrid así se sintió a gusto de no ser por la amarilla mostrada justamente a Carvalho.

El portugués no jugará en Barcelona, baja sensible perfectamente evitable. Acertó ahí el colegiado pero no en un posible penalti de Xabi a Modric. Dejó jugar demasiado y tanto Ramos como Van der Vaart o Assou-Ekotto perfectamente podrían haberse marchado a los vestuarios con una tarjeta amarilla. Vestuarios que encaminaron los de Mou con la consigna de que sin un gol en contra la eliminatoria estaba claramente a favor.

Y más a de cara se puso cuando al comienzo de la segunda mitad Gomes erró en un disparo lejano de Ronaldo que acabó en el fondo de la red. El Tottenham estaba sentenciado y Mourinho aprovechó para sacar del campo a los apercibidos Ramos y Ronaldo. Los londinenses apretaron con el objetivo de maquillar un resultado claramente adverso pero se encontró con un excelente Casillas que se encargó de desbaratar sus mejores ocasiones.

Ocasiones que animaron a una afición londinense que merece un respeto. Cánticos y agradecimiento a un equipo que se han encontrado con uno los peores rivales posibles. En esta eliminatoria el Madrid se ha mostrado como un equipo compacto y eficaz. Ahora el Barcelona espera en el horizonte, eliminatoria demasiado equilibrada como para establecer un pronóstico.

Pedro Antolinos

 

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