Los personajes que visten las páginas del papel couché son caricaturizados hasta que casi no conocemos ni quiénes son, ni por qué están ahí. Muchas veces no logramos diferenciar el disfraz que les sitúa en la historia rosa, de su verdadero talento (si es que realmente tienen alguno). En este caso, una de las piezas que componen este sórdido puzle es Pete Doherty, uno de los integrantes de The Libertines.

Pete Doherty y Carl Barat

Más reconocido por vicioso que por músico: es una realidad no del todo infundada, pero quizás algo injusta.

Sus mayores éxitos vinieron de la mano de Carl Barat, formarían una pareja de genios fructífera y turbulenta al mismo tiempo.  En sus inicios, a la sombra de las exitosas bandas británicas de los 90, pasearon sus maquetas por unas discográficas demasiado crecidas tras el enorme éxito de los grupos del llamado brit-rock.

Ibamos a la discográfica de Blur cada día con un demo nuevo. Todos se reían de nosotros en esa oficina. Eso se extendió durante mucho tiempo y perdimos la fe. La primera banda se separó y Pete y yo formamos otra.” Carl Barat

Tras conseguir el aplauso de crítica y público con singles como What a waster (2001), grabaron su primer disco Up the bracket (2002). La fogosa prensa inglesa, siempre ávida de encontrar el siguiente tótem al que seguir, los encumbró enseguida. Conciertos desquiciados y letras más que provocativas, crearon un sonido que parecía olvidado.

The Libertines devolvió la música independiente al lugar que le otorgaba gran parte de su personalidad, algo distorsionada tras el éxito comercial y masivo de agrupaciones como Oasis.

Dicen que Oasis es la voz de los vecindarios humildes. The Libertines es la voz de alguien a quien arrojaron a la basura de ese vecindario e intenta entender que día es.” Pete Doherty

Habían alcanzado el éxito, pero la personalidad de Doherty no les llevaría mucho más lejos. Su adicción a las drogas creció. Desde este momento, las disputas entre Barat y él serán moneda común.

El grupo llegó a viajar de gira a Japón sin él. Al conocerlo, Doherty entró a casa de Barat y robó algunos ordenadores y guitarras. Pasó 6 meses en la cárcel por ello. Más tarde, se reconciliaría con su compañero por correspondencia. No fue más que el comienzo de los escarceos de Doherty con prisión.

Con todo ello, en 2004 lanzaron su segundo álbum de estudio: “The Libertines”, sería el último. Las adicciones de Doherty lo separaban de la banda, no se presentaba a los conciertos. Llegó a declarar que se gastaba más de 1000 libras diarias en sus adicciones.

La banda atravesó una época de dudas, creando Doherty otro grupo (Babyshambles) y alternando reuniones esporádicas que no hacían más que mostrar la precariedad del grupo. Barat decidió no continuar bajo el nombre de The Libertines. Más que la música, los problemas legales de Doherty eran los que marcaban su calendario.

Arrestado varías veces por consumo y posesión de cocaína, tendrá que enfrentarse al tribunal londinense de Snaresbrook Crown el próximo 20 de Mayo. El juez llegó a dirigirse a su abogado diciéndole: “cuando alguien comete todo el rato la misma infracción, la ley tiene que dejar las cosas muy claras”. Se apunta que pueden caerle 5 años de prisión.

Anteriormente, fue también arrestado durante la investigación de la muerte por sobredosis de Robin Whitehead. Esta cineasta, pasó sus últimos días de vida rodando un documental sobre él. Fue encontrada en el domicilio de un íntimo amigo de Doherty con una sobredosis de crack, heroina y valium. No se demostró la implicación del cantante en el suceso.

Es evidente, la figura del músico potente y prometedor se ha diluido en sus vicios. Ex de Kate Moss “por excelencia”, las páginas del mundo rosa lo han acogido en su seno como una fuente inagotable de chismes e historias rocambolescas, y razón no les falta.

Ahora es difícil diferenciar el personaje del artista, quizás sea imposible. La atmósfera que rodea a Doherty es demasiado oscura para observar los pequeños éxitos musicales que ha tenido los últimos años. Fugaces actuaciones junto a Barat en 2010 y algunos trabajos en solitario, son todo su bagaje en estos convulsos años.

De momento, este domingo Doherty actúa en la sala Joy Slava en Madrid. La eterna decadencia del libertino que un día hizo cantar a Gran Bretaña. La cuestión es que todavía intenta entender que día es.

What a waster – The Libertines
Up the bracket – The Libertines
Can´t stand me now – The Libertines
Don´t look back into the sun – The Libertines
The boy looked at Johnny – The Libertines

 

 

David MD

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