El español Rafael Nadal, número 1 del mundo, se adjudicó por séptima vez consecutiva el Masters 1000 de Montecarlo, al vencer en la final a su compatriota David Ferrer por 6-4 y 7-5, luego de 2 horas y 15 minutos de juego.
 
En la séptima final de un Masters 1.000 que disputaban dos españoles triunfó la lógica, a pesar de que en el Abierto de Australia de este año Ferrer logró imponerse a un lesionado Nadal en tres sets. Ni siquiera el cansancio del partido del sábado contra Murray, algo que llegó a inquietarle levemente al de Manacor, obró a favor de Ferrer, que se había plantado en la final sobrado de fuerzas, sin perder una sola manga.
David luchó como de él se esperaba, peleando con el número uno del mundo en intercambios de hasta 25 golpes, consumiendo juegos de doce minutos de duración y mostrando sus dejadas, como golpe recurrente para doblegar al campeón del torneo, o por lo menos intentarlo.
Ferrer tuvo la oportunidad de alargar el partido cuando se recuperó de un 4-3 en el segundo set para dominar por 5-4 luego, pero Nadal le desquició después y una doble falta y un golpe de derecha fuera, precipitaron su derrota. Nadal ganó los últimos tres juegos y apuntilló su victoria a la segunda oportunidad al enviar un cruzado de revés ante la subida de su rival, que estrelló la bola en la red.

El número uno del mundo sigue intratable en el Principado donde lleva ya 39 victorias por solo una derrota. Y si ya tenía el récord de ser el único jugador en la historia en ganar seis veces consecutivas el mismo torneo, amplió aún más esta diferencia.

Se cumplía este domingo precisamente ocho años de aquella primera y única derrota de Nadal ante el argentino Guillermo Coria en la tercera ronda de Montecarlo. Desde entonces hasta hoy Nadal ha ejercido un dominio apabullante, aunque en esta edición se despide habiendo cedido un set, en semifinales contra Andy Murray.
Nadal estalló de alegría, alzando los brazos y no es para menos, ya ha igualado con 30 títulos en tierra al sueco Bjorn Borg, y a Manuel Orantes. Su objetivo ahora es el austríaco Thomas Muster, con 40 y el argentino Guillermo Vilas, con 45. Muy cerca de cumplir los 25 años, el de Manacor tiene a tiro a todos esos jugadores que como él marcaron antes una leyenda.
El manacorí abre la temporada de tierra de la misma forma que en el 2010. Después de las derrotas en las finales de Indian Wells y Miami, el reencuentro de Nadal con la tierra europea fue el imaginable. Su próxima cita es el torneo Conde de Godó, que comienza mañana lunes en Barcelona. 
Sandra Sanz Haya
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