Similar alineación distinta disposición táctica. Volvía el Madrid al trivote pero el de Setúbal lo utilizaba de distinta manera. El técnico portugués fue criticado y alabado a partes iguales después de la encerrona de la primera mitad en el Bernabéu, aquel cerrojazo parecía la única salvación ante el juego sutil y veloz del Barcelona.

Pero Mourinho tenía un plan, plantarse en Mestalla con la misma intención que en el Bernabéu era  un suicidio. Ayer se pasó de una presión dentro de campo propio a una presión en todo el terreno de juego. Tremendo esfuerzo físico del Madrid que tuvo su recompensa. El Barcelona no se sintió cómodo en ningún momento, no trianguló, Xavi, Messi o Iniesta no participaron todo lo que debían. Todo ello se traduce en que los de Pep no tiraron a puerta en los primeros 45 minutos. Mourinho demostraba que al excelente Barcelona se le puede jugar de otra manera, que la herramienta del cerrojazo es demasiado evidente como para sacar un resultado positivo.

En la segunda parte el Barcelona volvió a ser el de antaño. El Madrid físicamente bajó y el ritmo barcelonista fluyó durante toda la segunda mitad. Casillas estuvo providencial, también lo estuvo Pinto, portero a la sombra siempre cumplidor. Gracias a ambos disfrutamos de una prórroga en homenaje a un fútbol moderno sin compromiso. Ayer hubo escasez de goles pero no de fútbol. Cada uno con sus armas pero con un mismo objetivo. Ronaldo se encargó de poner el broche de oro al esfuerzo madridista. 18 años más tarde el Madrid tenía su premio.

 Ahora es cuando los grandes admiradores de Mourinho tienen el primer motivo para venerarlo. El portugués gana su primer título como entrenador blanco. Restan, una liga prácticamente imposible y la Champions. Su rival volverá a ser el Barcelona, parece que en Madrid se respira con algo más de confianza, saben que Mourinho tiene un plan.

Pedro Antolinos

Anuncios