¡Ah! Tu madre se ha comido a mi perro

Todo género tiene su película TOP que lo representa, el drama tiene El Padrino, el thriller a Pulp Fiction, la comedia El Gran Dictador y si es romántica Annie Hall, el cine bélico cuenta con Apocalipse Now, el negro con El Tercer Hombre y la ciencia ficción tiene a Star Wars. Si este tópico lo aplicáramos al gore aparecería ante nosotros Braindead, un film neozelandés de 1992 escrito y dirigido por Peter Jackson.

Nos encontramos en Nueva Zelanda en los años 50, un joven llamado Lionel (Timothy Blame) se encuentra cohibido por su sobreprotectora y viuda madre (Elizabeth Moody) que le utiliza de sirviente. Lionel se enamora de Paquita (Diana Peñalver) y ambos son espiados por la madre en todo momento, hasta que en un descuido esta es mordida por un mono-rata del zoo y comienza a convertirse en zombi lentamente. Este parece el argumento ideal para un apocalipsis zombi convencional, pero no, Lionel recluye a su madre y a sus contadas victimas en casa para que nadie lo descubra y así poder seguir cuidando a su demacrada y supurante progenitora zombi.

Mono-rata y mamá

Podriamos hablar de apocalipsis familiar en Braindead, cuyo título en España pasó a ser Tu madre se ha comido a mi perro. Esta cinta tiene todo lo que se le puede pedir a una comedia de terror gore, eso sí, hay que tener el estomago bien preparado para aceptar todas las situaciones realmente asquerosas que nos presenta esta cinta. Además este asco está asociado al absurdo y al ridículo, comenzado por el mono-rata desencadenante de la infección, pasando por curas karatekas, sanguinolentas natillas, aparatos digestivos y excretores que tienen sentimientos, embalsamientos de cadáveres que no salen bien y todo tipo de muertes extremadamente violentas  terminando con una espectacular sangría utilizando un oxidado cortacésped.

En cuanto a Peter Jackson, el padre de Braindead, comenzó su carrera en Nueva Zelanda, su país de origen, tratando el género de la serie B y la comedia gore haciendo Mal gusto en 1987, El delirante mundo de los Feebels, un musical hecho con marionetas en 1989 y Braindead en 1992 Tan solo con tres películas se le puede considerar uno de los mejores directores de cine bizarro de la historia ya que los efectos especiales utilizados en sus películas son de alta calidad y los guiones se caracterizan por su originalidad, si olvidar la estética y los paisajes neozelandeses que más tarde todo el público conocería en la trilogía de El Señor de los Anillos. Después de estos tres trabajos, P. Jackson se hizo algunas películas fuera ya de este tipo de cine como Historias Celestiales o Agárrame esos fantasmas hasta que alcanzó su fama absoluta dirigiendo la ya trilogía basada en los libros de Tolkien, King Kong y ahora El Hobbit. Una lástima que uno de los grandes directores del cine gore y de serie B se venda a Hollywood a adaptar millonarias trilogías de novelas y a hacer remakes de clásicos.

Por último, una particular sensación que transmite Braindead, al igual que Mal Gusto, es la de encontrarse como una pendiente de continuo y no encontrar un punto estable durante toda la película, quizás sea una sensación de vértigo o quizás yo me tenga que alejar de este tipo de cine en un tiempo.

Mi nota para Braindead es de 10 sobre 10.

M.A.

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