Todo comenzó el 27 de febrero, en Wembley

Una jugada desafortunada entre Koscielny y Szczesny entregaba el balón en bandeja a Martins para que anotase el 2-1. Era el minuto 89 de la final de la Carling Cup frente al Birmingham. 6 años después de su último título los gunners podían saborear la gloria de la victoria; era un título menor, pero era un título al fin y al cabo. A pesar de la oportunidad perdida, aspiraban a conseguir otros 3: seguían vivos en F.A. Cup, tenían opciones en el partido de vuelta frente al F.C. Barcelona (llevaban un 2-1 en la ida) y se encontraban segundos en Premier League, a 4 puntos del líder (Manchester United) con un partido menos. Desde entonces, he aquí los resultados:

En verde las victorias, en gris los empates y en rojo las derrotas

Tras la dura derrota en la final de la Carling Cup, cayeron en la Champions League unos días después ante el F.C. Barcelona, en un partido que finalizó con una pobre actuación gunner. La F.A. Cup también se fue al limbo tras volver de Manchester con un 2-0.  Ya sólo quedaba la Premier, un título que Wenger creía posible, pero el bajón moral de sus jugadores era más que evidente. La victoria en Blackpool fue un oasis en la dura travesía que los gunners estaban padeciendo. La recta final de la Premier ha sido un mazazo para la ilusión del joven conjunto de Londres. 8 puntos de 21 posibles: para los optimistas, una sola derrota en 7 partidos; para los realistas 5 empates y 1 derrota. No son números de campeón de Premier. El resultado frente al Bolton es la aguja que revienta el globo de la ilusión, de soñar con un título que se alejaba un poco más a cada paso.

Mientras tanto, el Manchester United, allá en la cabeza de la tabla, sigue haciendo lo que mejor sabe: ganar. Y gana casi siempre; algunas veces mediante el trabajo, otras gracias a la genialidad de sus jugadores y las restantes por hábito. La superioridad del conjunto de Ferguson viene marcada por la irregularidad de Arsenal y Chelsea, los dos equipos que se planteaban como “aspirantes”, aunque sus metas han quedado en luchar por la segunda plaza. El Chelsea sigue teniendo opciones de alcanzar la primera posición pero para ello dependen del líder, que visita el Emirates el próximo domingo y recibe a los de Ancelotti en Old Trafford el 7 de mayo. Parece casi imposible.

5 motivos principales

  • Hay quienes apuntan a “falta de liderazgo, y no les falta razón. En la primera plantilla del Arsenal no hay muchos jugadores que hayan conseguido títulos, al menos importantes (Ligas, Copas, competiciones europeas…). El equipo titular del último partido frente al Bolton fue el siguiente: Szczesny; Sagna, Djourou, Koscielny, Clichy; Song, Wilshere, Cesc (cap.), Nasri, Walcott; van Persie. Entre todos los jugadores titulares suman 3 títulos a nivel de clubes: F.A. Cup del Arsenal de 2005 en la que participaron van Persie y Cesc, la UEFA que levantó van Persie en 2002 con el Feyenoord y la Copa de Francia que ganó Sagna con el Auxerre en 2005. No parece un gran bagaje si se compara con los conjuntos del Manchester United o Chelsea.
  • Recuerdos de un pasado mejor: El liderazgo lo ponían los Vieira, Gilberto Silva, Henry o Bergkamp y hoy es inadecuado exigir lo mismo a los Nasri, Walcott, van Persie o Cesc. No tienen una carrera que se pueda comparar: los primeros sabían lo que cuesta ganar, y los segundos lo están aprendiendo. La experiencia también se paga en el mercado de fichajes, y la incorporación de jugadores de carácter para la próxima temporada podrían darle al Arsenal ese empujón que todas las temporadas necesita cuando el curso llega a su fin. Wenger quiere demostrar al mundo que se puede ganar siendo un club solvente en lo económico y sin gastar grandes cifras en fichajes; puede conseguirlo, aunque con el dinero del que dispone, más la posible inyección económica de Kroenke, el nuevo propietario, dos o tres fichajes de renombre se antojan necesarios para la próxima campaña.
Thomas Vermaelen
  • La relación de los jugadores del Arsenal con las lesiones es más que preocupante. Puede deberse a una alta carga de trabajo en los entrenamientos o quizá a una dudosa preparación física, pero lo cierto es que los gunners han tenido muy mala suerte. A las lesiones de larga (o larguísima) duración como Diaby, Eduardo, Ramsey, van Persie o Rosicky de las últimas temporadas, se ha sumado este año la de Vermaelen, el central belga llamado a liderar la defensa del Arsenal tras su gran campaña anterior. Wenger vio en Koscielny a su escudero ideal, y pagó casi 10 millones de € al Lorient para hacerse con sus servicios. El 7 de septiembre Vermaelen se lesionó en el tendon de Aquiles en un partido con su selección. Ha tardado casi 8 meses en volver a ejercitarse con sus compañeros y no se sabe si disputará algún minuto antes de que finalice esta campaña. El escudero ha pasado a ser el encargado de dirigir una defensa llena de lagunas, lo que nos lleva al siguiente motivo.
  • Las dudas bajo palos: desde hace varios años la portería del Arsenal es objeto de disputas y controversias, de dudas que se ciernen sobre esos jugadores de los equipos que portan guantes. Este año, además, el surrealismo se ha instalado entre los tres palos. Fabianski y Almunia comenzaron la campaña disputándose el puesto, pero no luchaban por ello a base de buenas actuaciones, sino más bien a base de errores. El que menos errores garrafales cometiese sería titular ante la incapacidad de su “rival”. Ambos cayeron lesionados (el polaco para el resto de la temporada) y apareció en escena Szczesny, que debutó en Old Trafford frente al Manchester United y dejó un muy buen sabor de boca en los cañoneros. Si todo hubiese acabado ahí, hubiese sido normal: el portero joven le quitó el puesto a los dos porteros “titulares” por el bajo nivel de estos. Pero el joven guardameta de impronunciable apellido se lesionó frente al F.C. Barcelona, lo que dejó a Almunia como el único portero para los partidos que tenían por delante. Tras 10 meses retirado y con 41 años a sus espaldas, el veterano Jens Lehmann se ofreció a Arsene Wenger para formar parte de la plantilla y “ayudar en lo que fuese necesario”. Debutó en Blackpool el 10 de abril.
  • La debilidad en defensa: en cuanto al centro de la zaga, Djourou, que se pasó el pasado curso lesionado de gravedad, ha jugado este año 34 partidos. A su lado, un debutante: Laurent Koscielny, que poco a poco se va acostumbrando al “ritmo Premier” y está cuajando una temporada más que aceptable. Squillaci, el otro central al que Wenger decidió fichar a principio de temporada, ha participado en 30 partidos en los que ha dejado más dudas que claros con respecto a su rendimiento; llegó a ser capitán del equipo durante algunos partidos por las ausencias de Cesc, van Persie y Almunia, lo que da una nueva muestra de la falta de liderazgo a la que hacíamos referencia. Con Clichy se ha de ser crítico, su rendimiento en las últimas dos temporadas ha decaído y su progresión ha quedado en el olvido; no tiene nivel para el Arsenal, y parece que Wenger puede escuchar ofertas por él este verano. Gibbs parecía el encargado de sustiuirle, pero su eterna relación con las lesiones está marcando la carrera del chaval.

El entrenador alsaciano se encuentra en los últimos tiempos mucho más nervioso de lo que se recuerda. “El profesor” ha perdido las formas en más de una ocasión (la semana pasada, frente al Liverpool, discutió con Kenny Dalglish) y descarga su ira con botellas de agua. Sabe que no da con la tecla, pero también que su equipo siempre está cerca de ganar, que su apuesta es arriesgada y que vencer con ese fútbol imposible sabe mucho mejor. Cuando lo compruebe se lo contaré. Hasta entonces:

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

Fuene imágenes: RTVE, Sky Sports, Daily Mail, resultados-futbol.com, 11gunners.com
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