No recuerdo un Real Madrid – Barça tan agresivo como el de hoy desde los tiempos de Hierro y Stoichkov. Y no recuerdo haber visto nunca una primera parte tan aburrida. La explicación a la primera de las afirmaciones hay que buscarla en los banquillos y en las ruedas de prensa, en el enfrentamiento Mourinho – Guardiola y en la agresividad que han destilado la gran mayoría de las informaciones desde los medios.

Sobre el escaso (o nulo) nivel futbolístico sobre el campo, también hay que mirar a los banquillos en primer lugar, y más concretamente al del equipo local. Mourinho decidió apostar por un equipo muy similar al que conquistó la Copa del Rey pero, de manera inexplicable, presionando mucho más atrás.

La posición de punta de lanza, de delantero centro, se la repartían Cristiano Ronaldo y Özil. Por supuesto, si tienes a Özil como jugador más adelantado durante los primeros 45 minutos, lo único que puedes hacer en el descanso es sustituirlo. Apenas una ocasión para cada equipo -Xavi y Cristiano Ronaldo- y una tangana en el túnel de vestuarios, de la que Pinto salió expulsado, fue lo más destacado del primer periodo.

Adebayor saltó al campo en la segunda parte sustituyendo a Özil: una referencia arriba para fijar a los centrales y presión unos metros más arriba. En el minuto 60 una dura entrada de Pepe a Alves fue sancionada con tarjeta roja por parte de Stark. Mourinho también fue expulsado por protestar esta decisión. El partido era un cúmulo de quejas, acusaciones, tanganas y teatro (pero no “del bueno” como diría Mou). Messi anotaría el primero de sus goles en el minuto 76 gracias a una buena jugada de Afellay que remató “la Pulga” dentro del área pequeña. 10 minutos después, el argentino capturó un balón en la divisoria y decidió acurrucarlo en la red de Casillas. Para ello, esquivó a Lass, Xabi y Albiol (a este último con una facilidad pasmosa) y cruzó el balón ante Casillas con su pierna derecha.

El Real Madrid no ha dado una buena imagen. Habrá quien hable del árbitro (no creo que la expulsión de Pepe haya sido justa) pero el trencilla no ha sido el culpable del bochornoso partido de los blancos. El Barça no está en su mejor momento, de hecho se encuentra bastante lejos de ello, pero ni por esas el conjunto de Mou ha sido capaz de hacer daño a los culés. La eliminatoria dura 180 minutos, es ridículo no querer aprovechar cada uno de ellos para conquistarla.

No me gusta el teatro en el fútbol. No me gusta lo que han hecho Busquets, Pedro o Di María (entre otros). No me gusta que se le pierda el respeto a los colegiados, que se les rodee tras cada falta que sanciona exigiendo tarjetas, que se les intente engañar una vez tras otra, que un partido de 90 minutos tenga 30 de juego real y 60 perdidos en el limbo, protestando, perdiendo tiempo, fingiendo dolores que desaparecen cuando viene la camilla. No me ha gustado el partido de hoy.

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

Entrada actualizada: 1:00
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