“Obra maestra” (Bárbara Escamilla: Cinemanía)

El dilema (The insider, 1999) viene a demostrar la contundencia y la clarividencia de un cineasta con las ideas muy claras. Michael Mann alcanza el estatus de gran director con la realización de este soberbio film centrado en las tabacaleras y en los medios de comunicación norteamericanos, que por ende nos repercuten a toda la sociedad.

El film nos presenta dos personajes muy diferenciados. Primero tenemos al personaje interpretado por Al Pacino que nos muestra un periodista vehemente, veraz y sediento de grandes noticias. Por otro lado, tenemos al Dr.Wigand (interpretado magníficamente por el australiano Russell Crowe) que nos muestra una persona introvertida y directa a la vez. Un esteorotipo del clásico perfil científico. Del despido de este último, de la tabacalera dónde trabajaba, surgirá la relación entre ambos personajes. Wigand y Bergman se verán inmersos en una desigual lucha donde hay mucho por ganar, pero también mucho que perder. Una de las muchas negligencias sobre ese producto de consumo masivo que conlleva nicotina será la principal arma sobre la cual el personaje de Pacino nos lanzará a la caza y captura de los hechos verdadero

El binomio que comparten en cartel Pacino y Crowe inunda la pantalla. Se conjuntan perfectamente desde la primera escena en la que coinciden y muestran una complicidad inusual. Pacino está en uno de sus papeles más comedidos en un actor a veces dado a la sobreactuación. Crowe en el mejor papel de su vida nos muestra una actuación sobria y que tendría que figurar en los manuales de interpretación. Hay momentos en que un sola mueca de su cara sobrecoge al más estoico.

Eso es lo que debe pensar el personaje de Pacino. Todo el entramado que ha de realizar para abrirse paso y poder publicar su historia. La prensa libre no existe. Eso es algo que también deja claro explícitamente el film. Los medios de comunicación distribuidos por grandes conglomerados controlan el flujo de información. En definitiva nos llega la información que algunos quieren para su beneficio o interés. El boicot desde dentro es la estratagema que se vale nuestro protagonista periodista para que el programa tire adelante. La verdad ha de salir a la luz. Si algo nos enseñó un film como el de Ciudadano Kane, (Citizen Kane, 1941) es que la prensa es el Cuarto Poder. Los medios de comunicación pueden derrocar gobiernos, arruinar empresas, ensalzar personalidades, globalizar ideas y costumbres; en definitiva mover masas y remover conciencias.

La película proviene de la adaptación de un artículo publicado por la revista Vanity Fair llamado The Men who knew too much (El hombre que sabía demasiado, curioso e irónico el título). Michael Mann junto con el prestigioso guionista Eric Roth (autor de libretos como El curioso caso de Benjamin Button o El buen pastor) realiza una digna tarea de escritura de guión. Un film que va en crescendo a cada minuto que transcurre; denota una calidad mayestática.

En definitiva, estamos ante un film pausado que no se hace largo para nada que va desenterrando minuciosamente los pormenores de la investigación periodística pero contando con el prisma del informador como bien nos indica su título original. Michael Mann se vale de su experiencia en el thriller para insuflarle a una película de tan extenso metraje un ritmo que nunca decae, que solo se confirma según avanza. Los diferentes dilemas morales en los cuales se enfrentan los protagonistas son tratados sin ambajes y de forma clara y concisa.

Un film mayúsculo para un director de los importantes. Solo por su aportación  al cine en los 90, Mann ya puede ser considerado uno de los grandes del celuloide. El film estuvo nominado a 7 Oscars, entre ellas mejor film, director y actor (Crowe). No ganó en ninguna sección.

Sergi Laparra

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