Goles, drogas y copas, muchas copas

Mario Jardel es de sobra conocido por todos, sobre todo en Oporto donde fue considerado un héroe anotando 130 goles en 125 partidos. Un héroe venido a mucho menos tras caer en una espiral de drogas, alcohol y malas compañías que le llevo al estado más decadente al que puede caer un deportista profesional. Hoy en día a sus 37 años, anda sin equipo y suplicando una oportunidad.

Mario comenzó su vida futbolística jugando en las categorías inferiores de el equipo de su ciudad, el Ferroviário. Habiéndose preparado para jugar al voleibol, convirtió su salto de altura y el instinto matador cerca de la red, en su mejor arma como delantero. Pronto destacó y consiguió el pasaporte a un equipo de primer nivel brasileño, el Vasco de Gama. Un jovencito Jardel consiguió la tituralidad e incluso llegó a ganar títulos. Tras su paso por el Vasco, llegó la gran temporada, cedido en el Gremio en la temporada 95-96 anotó 67 goles lo que hizo que los clubes europeos preguntasen por él.

En 1996 tomó rumbo a Oporto. Una gran oportunidad y no la dejó escapar. En cuatro años en el equipo luso, fue campeón de varios títulos colectivos y también individuales, siendo cuatro años máximo artillero de la liga portuguesa y Bota de Oro en el 99. Inexplicablemente y tras años de ser el amo del gol en Portugal fue traspasado al Galatasaray turco donde a pesar de lesiones anotó 22 dianas en 24 partidos, una buenísima marca que no le hizo permanecer en Turquía. En el año 2000 fue traspasado al Sporting y como el efecto de tal año, arrasó. Consiguió marcar 53 goles que hicieron a la escuadra lisboeta alcanzar el título de liga de 2002. Pero sus coqueteos con las drogas y su falta de disciplina le sacaron de Portugal.

En el año 2002 debutó en las drogas con el resultado de más gramos que goles. Recorrió un equipo tras otro, un camello tras otro, las drogas le llevaron de viaje por el mundo, literalmente. Su pasaporte fue sellado en Ancona, Palmeiras, Bolton, Newell’s Old Boys, Alavés, Goias, Beira-Mar, Anorthosis y el United Jets australiano, equipos donde apenas jugó, por su falta de forma y su deplorable estado físico. Tras abandonar Australia en el año 2008, confesó a Globo TV su adicción a la cocaína, droga que no probaba desde hace dos meses y a la que culpaba de toda su decadencia.

Tras abandonar las drogas, se entrenó duro para volver a ser futbolista y recuperar la forma. En 2008 fichó por el Criciuma, aunque poco le duró y volvió al equipo que le vió nacer el Ferroviario, al que abandonó tras pocos meses por impagos. Más tarde fichó por el América y el Flamengo(PI) desde donde marchó al Cherno More bulgaro, no se sabe bien por qué, y donde no jugó ni un solo partido. Volvió a Brasil al Rio Negro de la tercera división, para la temporada actual, pero hace poco rompió el contrato que le ligaba al club por desavenencias con el entrenador. Ahora anda pidiendo una oportunidad a algún entrenador pues asegura estar en forma y que marcará muchos goles si cuenta con confianza desde el club.

Curiosidades:

En 21 años como profesional ha marcado alrededor de 400 goles, de los cuales 388 fueron en sólo 10 años.

A pesar de ser uno de los goleadores más importantes de su época apenas contó con oportunidades con la selección carioca, solo fue internacional en 10 ocasiones marcando un sólo gol.

En el Gremio es considerado un héroe e incluso le han hecho una figura de 17 pulgadas que se vende por 17 dólares.

Jugó en el Alavés sin marcar un sólo gol.

Ha jugado en 20 equipos de 10 países diferentes algunos tan desconocido futbolísticamente como Chipre o Australia.

Ha ganado 23 títulos a nivel colectivo y 15 individuales.

Su decandencia, según el mismo declaró, llegó con su divorcio, que le llevó a una profunda depresión de la que huía entre drogas y alcohol.

Es uno de los mejores cabeceadores de la historia.

Juan Alises

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