No hubo sorpresa, el Barcelona haciendo valer el resultado de la ida entra en su tercera final de Champions en cinco años. Un gol de Pedro terminó de poner de lado una eliminatoria resuelta en el Bernabéu. Un respeto al Madrid, supo ceder los espacios ante un equipo experto en aprovecharlos.

Cambió el Madrid en el Camp Nou. El resultado adverso de la ida obligó a los de Mourinho a cambiar su estilo en el partido de vuelta. Presión incesante en los primeros minutos que no se tradujo en ninguna ocasión clara ante la meta de Valdés. El Barcelona consecuente con lo firmado en el Bernabéu sabía cual era su misión, aprovechar cualquier despiste en el achique madridista.

Estuvo apunto de aprovecharlo, pero Casillas se volvió a mostrar providencial. El de Móstoles fue lo más destacado de un Madrid que dio por bueno el empate a cero en la primera mitad. Durante los primeros 45 minutos, el Madrid fue un equipo intenso sin claridad en los últimos metros del campo culé.

Con la rapidez característica del juego blaugrana comenzó la segunda mitad. Todo pudo cambiar con un gol anulado a Higuaín. Cristiano arrolló a Mascherano antes de servir un balón de esperanza al argentino. El árbitro consideró que hubo falta. Interpretaciones varias.

 Ahí se esfumó la esperanza de un Madrid que buscaba con más esfuerzo que acierto el área rival. Todo hasta que el Barcelona sacó sutilmente un balón que llegó a Andrés Iniesta, este mostró su clase a relucir y asistió a Pedro magistralmente para que el tinerfeño adelantara al Barça en el marcador. Iniesta sin duda ha sido el jugador más relevante del partido.

 El gol que buscaban los de Guardiola para finiquitar la eliminatoria llegó y Wembley estaba más cerca. Un gol de Marcelo tras una asistencia de Di María aportó esperanza a un Madrid que se sabía ante una eliminatoria francamente adversa.

Todo acabo ahí, 30 minutos restantes para que la afición culé rindiera tributo a un estimado Abidal. El francés volvía después de un mes y medio, una afición exaltada le recompensó. Es un día feliz en can barça. Tercera final en cinco años con la autoestima de saberse superior al resto de los equipos del mundo. Pero un respeto al Madrid, en el Bernabéu a pesar de faltar a sus ideales se mostró compacto antes de la expulsión de Pepe. Hoy en el Camp Nou jugó un partido con un resultado demasiado adverso, debía otorgar el espacio al equipo que mejor se desenvuelve en el.

 Pedro Antolinos

Anuncios