Como si de un combate por el título mundial se tratase, la pelea duró doce asaltos: los doce meses que han durado en el mismo club Jorge Valdano y Jose Mourinho. Cada uno de los contendientes utilizó sus armas; mientras Valdano citaba a los clásicos y sacaba a relucir su educado discurso, Mourinho se dedicaba a meterse a la afición en el bolsillo con exaltadas arengas y apelando a la unión frente a enemigos de negro y contubernios eurobarcelonistas. Unos cuantos asaltos atrás, allá por noviembre, los púgiles comenzaron a calentarse a través de mensajes en los medios, y en los meses siguientes las indirectas pasaron a ser tiranteces y acusaciones. “Miro al banquillo y no tengo delanteros” denunciaba el portugués a mediados de enero. “Había un delantero en el banquillo” contestaba el argentino a las quejas de su míster.

Por aquellos días el entrenador ya contaba con la aprobación de la parroquia blanca. Por su parte, el directivo argentino era ese hombre alto con voz profunda que contestaba a las preguntas de Canal + con una clarividencia que ya la quisieran para sí muchos oradores. Si hablamos de retórica y persuasión, Mourinho es “el puto jefe” de los primeros años del siglo XXI, quizá el estilo de Valdano haya quedado anticuado. Ante los golpes de su rival, coreados por el público y con la inyección de moral que eso suponía, Valdano decidió dar un paso atrás, esconderse en la sombra para dejar trabajar al equipo tranquilo, que los focos apuntasen al césped y el ring quedase a oscuras.

A pesar de los intentos de Jorge Valdano por entablar una conversación con Mourinho -eso ha declarado en su rueda de prensa-, el portugués no quiso perdonar y lanzó el golpe definitivo: o su rival o él. Bien por el apoyo de la grada, por la necesidad apremiante del Real Madrid de mantener un proyecto o por el coste del despido del portugués (tiene contrato hasta 2014 y cobra cerca de 10 mill. €), Mourinho ha sido el elegido por los jueces como vencedor del combate. No pudo ganar por K.O., lanzar a la lona a un rival de la entereza de Jorge Valdano es misión harto complicada, pero los focos volverán a fijarse en él. Tras la pelea, en rueda de prensa, Valdano se mostró sereno, compungido por la derrota pero liberado tras el último toque de campana, sin corbata y dispuesto a hablar; no dijo una palabra más alta que otra, la educación lo ha acompañado allá donde ha ido y no iba a perder la compostura por una derrota a los puntos, aunque el juez principal fuese Florentino Pérez, aquel con el que ha convivido durante meses (años) en el palco y los despachos.

Creo que el combate debería haber sido nulo. Si algo han golpeado durante estos últimos doce meses los púgiles ha sido un gran saco que se ha balanceado de punta a punta del ring sin que nadie lo detuviese; ha terminado por parar cuando lo han dejado de atacar, cerca del verano, por vacaciones. El único que se ha llevado los golpes ha sido el club, el Real Madrid, un equipo que parece vivir en una constante polémica institucional. Los focos volverán a apuntar al vencedor, el desde hoy “manager” Jose Mourinho.

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

Fuente imagen: primiciadeportiva.es
Anuncios