Juan Gómez “Juanito” fue un futbolista excelso, impulsivo y con una forma de entender la vida que no dejó a nadie indiferente. Todos y cada uno de los equipos por los que pasó marcaron su carrera, desde el Fuengirola, el pueblo que lo vio nacer, hasta el Málaga, donde acabó su carrera. También vistió las elásticas del Atlético de Madrid (aunque no llegó a debutar con el primer equipo), Burgos y Real Madrid, conjuntos en los que jugó más de 400 partidos y anotó 124 goles entre Primera y Segunda División; sus mejores años de fútbol los pasó en el conjunto blanco, donde su recuerdo sigue vigente con los cánticos en el minuto 7 (“illa, illa, illa, Juanito maravilla”). Su calidad y su entrega constante lo elevaron al nivel de unos pocos elegidos; su mala cabeza y su temperamento lo perseguían y eran los motivos de crítica de sus detractores. A través de estas líneas recordaremos a uno de los jugadores más carismáticos y polémicos que el futbol ha dado.

Cuando tenía 13 años, José Villalonga le escribió una carta informar al joven malagueño de que el Atlético de Madrid quería ficharlo para sus juveniles. Pero como no tenía la edad mínima debía quedarse un año más en su ciudad natal para incorporarse la temporada siguiente. Por diferentes motivos decidió rechazar la oferta rojiblanca y pasó a los juveniles del Fuengirola falsificando la ficha: su equipo quedó cuarto y él máximo goleador, lo que lo llevó al primer equipo del Fuengirola (por aquel entonces se encontraba en Regional) con sólo 14 años. José Villalonga se había marchado del club del Manzanares y, en su lugar, se encontraba ahora Víctor Martínez que, al igual que su predecesor, estaba prendado de la calidad del joven atacante, por lo que decidió enviar un telegrama a la jovencísima perla malagueña para convencerlo de enfundarse la casaca rojiblanca. En esta ocasión sí, Juan Gómez, junto a su padre, estampó su firma con el club madrileño.

Una temporada en los juveniles rojiblancos y con 16 años ya estaba en Tercera División, en el Atlético Madrileño, siempre con la confianza de Olmedo en el banquillo. El cambio de entrenador y una grave lesión con el equipo nacional juvenil lo mantuvieron apartado de los terrenos de juego, su lugar preferido, durante demasiado tiempo. Cuando se recuperó no entraba en los planes de los nuevos técnicos, por lo que decidieron cederlo al Calvo Sotelo, que estaba en Tercera División. Un rotundo no y una fuerte discusión con la directiva de entonces acabaron con Juanito de vuelta en Fuengirola por su propia decisión, y con los dirigentes atléticos reprochándose su falta de tacto. Max Merkel, apodado “Míster Látigo”, se encontraba en el banquillo atlético y una nueva misiva llegó a la residencia de la familia con una promesa de primer equipo y un jugoso contrato: 250.000 ptas. de ficha y 22.500 ptas. de sueldo. De nuevo rumbo a la capital española para poder lucir su fútbol.

De pie: Melo, Iglesias, Quique, Pacheco, Adelardo y Benegas; agachados: Ufarte, Luis, Gárate, Irureta y Alberto

En la temporada 72/73 Juanito fue convocado en varias ocasiones con el primer equipo, tal y como Merkel había prometido, pero no llegó a jugar partidos oficiales. Sí lo hizo en amistosos y fue precisamente en uno de estos, frente al Benfica un 11 de enero, cuando sufrió una de sus lesiones más graves: fractura de tibia y peroné cuando faltaban cinco minutos de “pachanga”. Temporada perdida para el chaval, Liga para el Atlético y Merkel despedido por unas “polémicas declaraciones” en un periódico alemán; Copa (71/72) y Liga (72/73) no fueron suficientes para los dirigentes rojiblancos.

“¿Que si me gustaba la juerga? Yo tenía 18 años y de vez en cuando iba a alguna discoteca a tomar una copa. Hacía a las claras lo que otros hacían a escondidas en mayor medida”

José María García entrevistando a Juanito

Su relación con Juan Carlos Lorenzo, el preparador argentino que vino en sustitución de Max Merkel, siempre fue convulsa. Juanito lo achacó a la falta de tacto de su nuevo entrenador mientras éste se quejaba de la actitud del malagueño. Desde la prensa se señalaba la falta de disciplina de Juanito, el club esgrimió el argumento de su grave lesión, su cesión al Burgos (Segunda División) estaba pactada: “del Atlético no me echaron por golfo. Las cosas no me salían bien, es verdad, pero ya se había creado un clima que me lo impedía. Con Merkel me sentía bien, me ayudaba a jugar. Lorenzo no hizo más que ponerme zancadillas”. El bagaje de sus cuatro temporadas siguientes en el Burgos júzguenlo ustedes: 105 partidos, 25 goles, convocatoria para las Olimpiadas de Montreal ’76 con Kubala en el cargo de seleccionador y un ascenso a Primera con el Burgos (consiguió su pase completo en 1974 tras tramitar el Atlético de Madrid su baja). En su última temporada en El Plantío, ya en Primera División (76/77) Juanito realizó su mejor campaña hasta el momento -9 goles en 32 partidos- y fue nombrado “Mejor Futbolista Español” según la revista Don Balón, además de debutar con la selección absoluta.

Continuará…

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

Fuente imágenes: elalbasiempreesdifusa.wordpress.com; colchonero.com; madrid-fans.com
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