Volvió a jugar España, otro amistoso. Un partido inservible ante la selección que acabó con nuestra imbatibilidad en la Copa Confederaciones. 2,5 millones de euros cobró España por visitar Boston. Una cantidad insultante. A día de hoy ver a la selección española tiene un valor incalculable. El 0-4 fue lo de menos, lo verdaderamente trascendental de esta pachanga , fue el juego de la selección nacional.

Inspirado por un Silva genial la selección recordó a la de la Eurocopa 2008, salvando las distancias. En Austria, concretamente en Viena, fue donde España realizó probablemente  el mejor partido de su historia, en aquella segunda parte ante Rusia, los Cesc, Xavi o Silva llevaron la bandera del fútbol a lo más alto. Mejor imposible. En sudáfrica, a pesar de ser campeones no se llegó a ese nivel. Lógico por una parte, las fuerzas enemigas buscaron durante un año y medio el punto débil del conjunto español. No se desarrolló un fútbol tan vistoso pero casi se rozó la perfección ante Alemania. Al termino del partido Joachim Low resaltó que España era la selección que mejor había visto jugar en su vida. Puede que sea cierto.

 En el Mundial nos faltó Silva. En el partido de ayer el canario volvió a demostrar que detrás del delantero es un jugador imprescindible en la selección. Apartado en la Libra de una liga no apta para jugadores sutiles, el ex del Valencia coge fortaleza y contundencia en los fríos campos ingleses. A Xabi Alonso también le sucedió, Inglaterra le sirvió para ser contundente a la vez que exquisito. El de Tolosa ayer cuajó un partido sobresaliente. Cambios de orientación por doquier ante un centro del campo americano que simplemente contemplaba y admiraba. Cuando a este tipo de equipos no le acumulas gente en el centro,  date por muerto, Ferguson puede dar buena cuenta de ello.

 También se apuntó a la fiesta Cazorla, objeto de deseo del Madrid cuando en Concha Espina tuvieron el sueño de españolizar la plantilla. Khedira y Altintop en lugar de Silva o Cazorla, no se puede pretender querer mover el balón con esta filosofía. Un viejo madridista con ganas de ganarse el pan fuera de la capital también anotó, Negredo completó en Boston una temporada sobresaliente.

 Y volvió a definir Torres, aunque parezca raro. Gol que vale su peso en confianza, un delantero sin ella no es nadie. No es ético que se dude sobre Torres. Se puede criticar sus carencias como jugador pero es innegable que es un delantero centro que fabrica un alto número de goles  cuando está en plenas condiciones físicas.

 Será necesario en un futuro, al igual que los Borja Valero, Llorente o Villa. Esta gira debe servir para conocer de primera mano el fondo de armario de un equipo que llegará a la Eurocopa de Ucrania siendo favorito. Sus títulos le avalarán, la calidad de jugadores la confirmarán como la mejor selección del mundo.

Pedro Antolinos

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