Las uvas de la ira Este film narra las desventuras de Tom Joad (Henry Fonda) ambientada en la Gran Depresión norteamericana. Éste regresa a su hogar tras cumplir condena en prisión, pero la ilusión de volver a ver a su familia se transforma en frustración al ver cómo los expulsan de sus tierras. Huyendo de la pobreza, emprenderán un viaje lleno de penalidades con la esperanza de encontrar una oportunidad en California, la tierra prometida. Las uvas de la ira (The graves of the wrath, 1940) es una contundente película de John Ford que lleva al cine una novela de John Steinbeck. No hay grandes héroes que cambian el mundo, porque no existen. Por eso nos es tan cercana y actual.

El único real e invariable es el sufrimiento de la gente. Ford convierte una obra literaria de carácter marxista en un film humanista, en el que los personajes principales ante las adversidades no pierden su condición humana y su dignidad como personas. El filme está claramente marcado por la depresión de 1929 que sacudió el mundo pero en gran parte en territorio estadounidense, eje de la economia del mundo occidental en el siglo pasado. La cruda realidad nos golpea en este filme. Pero sobre todo la gran fotografía de Gregg Toland consigue agudizar el golpe, una fotografía únicamente de grises y negros, es destacable la falta de blanco puro, pues los blancos que aparecen son sucios y opacos consiguiendo fielmente la sensación de suciedad que conlleva la pobreza, en parte está basada en las fotografías de la época que quedarán como importante documento.

John Ford no sólo deja un clásico inolvidable en la historia del cine sino que también cumple con el papel de artista que sabe crear pero a la vez dar testimonio de su época y creo que con esta película consigue este objetivo. Parafraseando el filme: Somos el pueblo, existiremos siempre. Obra maestra de lo mejor de un director de leyenda. Totalmente recomendable.

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