Hace un par de años, era impensable en Miranda de Ebro que su equipo, el Mirandés, jugara en el  fútbol profesional en un corto periodo de tiempo. No sabían que en el deporte rey  existen los milagros y en ocasiones se dan. Dos temporadas después, Anduva acogerá la final del playoff camino a Segunda División.

El Mirandés, equipo bien construido y compacto que tiene como virtud la asociación y la distribución del esférico entre sus once jugadores, algo impensable en un equipo de Segunda División B. Ese juego sutil y poco característico para la categoría tiene a Pablo Infante como principal referencia. Banquero de profesión y constructor de un equipo segundo clasificado en el grupo 2 como afición. Desde la banda izquierda se desarrollan las virtudes de un equipo que cuenta con Jony ( hermano del jugador del Recreativo Aarón) ayudando a hilvanar el juego. Hasta aquí la parte asociativa, de la correosa se encargan dos jugadores expertos en el arte de comenzar una defensa en campo contrario. Con Mújika y Alain Arroyo, el Mirandés comienza una presión que tiene como principal objetivo robar para intentar asociarse lo más rápido posible.

Tras superar a un temible Cádiz y al Badalona, los de Carlos Pouso disputarán una plaza en la categoría de plata de nuestro fútbol ante otro equipo modesto con el sueño de ser profesional. Porque en Guadalajara existía la misma desconfianza que en la ciudad burgalesa. No se contemplaba la posibilidad de poder culminar la temporada coronándose en la gloría de Segunda División.

Los de Carlos Terrazas, con la modestia por virtud han sido segundos en el grupo 1 por detrás del Lugo, y vienen de superar al Orihuela y Sevilla Atlético. El equipo morado es un equipo que mezcla juventud y veteranía con la ilusión por bandera . En caso de ascender serían el único equipo castellano manchego de la Liga Adelante.

Juventud que aportan gente como Gerard Badía , Nico o  Antonio Moreno (ex del Atlético) . Este primero entrará en el once en lugar de Ernesto, ex de la cantera del Madrid y del Alcorcón ( autor de uno de los goles en el alcorconazo) que vio el pasado domingo una cartulina amarilla que le impide jugar en un partido histórico en el Pedro Escartín. La nota positiva, será la vuelta de Javi Soria a la medular.

De la experiencia se encargan jugadores como Míchel y Aníbal. Recordaran al primero por ser la referencia ofensiva de equipos como el Xerez, Getafe o Rayo Vallecano y al segundo se le caracteriza por ser un delantero con movilidad y frialdad ante la meta contraria.

Huele a fútbol, huele a ilusión en dos ciudades que sueñan con la vistia de equipos como el Deportivo de la Coruña a sus coquetos estadios la temporada que viene. El fútbol profesional es distinto, subvenciones, contratos televisivos unido al incremento de la masa social hacen de esta eliminatoria un breve trampolín hacía el paraíso. Una temporada de sacrificio e intrigas puede tener un feliz desenlace para uno de estos equipos. Una plaza en Segunda con la que sueñan estos dos jóvenes modestos.

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