En ocasiones el fútbol es justo. El Granada ha sido uno de los equipos que mejor se ha desenvuelto con el balón en los pies durante toda la temporada. Los de Fabri han hecho de Los Cármenes un lugar donde ver buen fútbol  suele ser habitual.  Un equipo descarado, técnico y preciso al servicio del espectador.

35 años después, Granada vuelve a ser una ciudad de Primera División. 35 años de deambular por Segunda y Segunda División B acompañado por una afición ejemplar que como todas, en determinados momentos actúa con demasiada pasión, eso a veces es malo. El año que viene, verán a gente como Cristiano Ronaldo o Messi acercarse a la cal granadina.

Les ha costado. Superar al Elche, unos de los mejores equipos tácticamente durante la fase regular, no ha sido fácil. Ayer el Granada, como viene siendo habitual lejos de Los Cármenes, no estuvo bien. Contras sin final feliz cuando un Elche mentalizado  se acercaba a la meta de Roberto con disparos demasiado imprecisos.

Hasta que apareció Dani Benítez. Un pase entre líneas del balear llegó a Ighalo. Al delantero cedido por el Udinese, no le tembló el pulso. Hay jugadores  que no entienden ni de momentos ni de resultados, simplemente hacen lo que deben y no les importa la repercusión que pueda tener. El nigeriano es uno de esos jugadores,  el magnífico pase de Benítez le dejo sólo ante Jaime. Ahí, se deshizo del portero franjiverde por la izquierda, quebró a Carpio y cuando toda la afición granadina se estremecía y maldecía contra el delantero, este definió sutilmente al palo largo. Éxtasis en el anillo superior del Martínez Valero al igual que  en Granada, los de Fabri habían hecho lo más difícil, la primera estaba más cerca.

También apareció el árbitro, el típico invitado inesperado que siempre aparece y que nadie quiere que haga acto de presencia. La moral ilicitana se mermó cuando se anuló un gol legal a Pelegrín que a la postre podía haber valido un ascenso a la élite.

Eso influyó en la moral de un Elche que con un buen Palanca intentaba rebasar la línea de tres cuartos sin mucho éxito. A falta de nueve minutos, Xumetra empalmó el esférico  en el segundo palo, aumentó la estima ilicitana y acercaba el milagro a la ciudad de las palmeras. Palanca, tuvo la ocasión más clara mandando por encima del larguero las ilusiones franjiverdes. El Granada a la contra pudo sentenciar, pero los nervios de tener la gloria a medio paso hizo que Dani Benítez fuera impreciso.

Con esto acabó el partido y el Granada es nuevo equipo de Primera. Los jugadores celebraban la victoria mientras eran golpeados por una afición del Elche indignada con la situación. No deberían estarlo, su equipo, el Elche, sin jugadores estrella ni referentes de carisma se ha plantado en la final de una larga competición y ha tenido opciones hasta el último minuto de esta.

Pedro Antolinos

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