LA MUJER QUE NUNCA LLEGÓ

Soledad Rendón Bueno fue una actriz de la década de los 60 arraigada y conocida sobre todo por su colaboración con Jess Franco, el director más rebelde e irreverente del cine español, en sus películas eróticas y de terror. Pero su carrera se vio truncada en el punto más álgido por un trágico accidente de coche.

Soledad Miranda, también conocida por el seudónimo de Susann Korda o Susan Korday (en contadas ocasiones), nació en Sevilla en 1943, era sobrina de la famosa estrella del momento Paquita Rico, cantante, actriz y bailaora de flamenco. En cambio su familia era muy pobre y numerosa, lo que provocó que Soledad comenzara a trabajar de bailaora y cantante en las Galas de juventud de la feria de Sevilla, teniendo así un prematuro debut en el mundo del espectáculo, con tan solo 8 años.

Pero el sueño de Soledad siempre fue ser actriz por lo que con 16 años se trasladó a Madrid para dar el salto a la gran pantalla, aunque siempre los comienzos son duros. Comenzó a realizar pequeños papeles a principios de los 60 y empezó a adquirir papeles de más importancia en películas como La bella Mimí, Ursus, Eva 63, El sonido de la muerte, Cervantes o Soltera y Madre en la vida, llegando realizar una treintena de  películas solo en esta época, además de llegar a trabajar con grandes actores del momento en el panorama español como A. Ozores, J. Luis López Vázquez, Arturo Fernández, Alfredo Landa o Lina Morgan. Por otro lado, los rumores la relacionaban con un romance con el torero del momento, El Cordobés. A mediados de los 60, comenzó a trabajar en Portugal donde hizo alguna película interesante además de un pequeño documental, Un día en Lisboa, que trataba de una pareja de enamorados que viajaba de Lisboa a Estoril. Se casó con el productor de cine y piloto de carreras José Manuel Simões da Conceiçao con el que tuvo un hijo.

Tras un par de años de parón, Soledad decidió volver a intentar conseguirse un puesto en la elite, fue entonces cuando recibió la oferta de un papel en el western estadounidense 100 rifles. Debido al éxito Jess Franco llamó a su puerta dándola un papel en El conde Drácula, protagonizada por el mítico Christopher Lee. Franco tomó cariño a Soledad y comenzaron a realizar películas como Los ojos de la noche, She killed in ecstasy o Eugenie, siendo esta su musa, su actriz predilecta. De la mano de Jess, adquirió el pseudónimo de Susann Korda, debido al alto contenido erótico del cine de Franco y llegando a ser un icono mundial con su actuación en Vampyros Lesbos (1970), donde encarnó a la hija del Dr. Orloff en una enrevesada historia vampírica donde la homosexualidad y el erotismo cobran importancia de la mano de una siniestra estética que le dan un aspecto inigualable. Probablemente una de las mejores películas de J. Franco.

Siendo 1970 su mejor año y con un contrato de futuro con Jess, Soledad decidió tomarse unas vacaciones en Portugal a la par que finalizaba el rodaje de El diablo que vino de Akasawa. Ella y su marido viajaban por la costa, casualmente de Lisboa a Estoril (misma trayectoria que realizo en Un día en Lisboa) cuando se vieron involucrados en una colisión con un pequeño camión. El marido resultó prácticamente ileso, no así Soledad que con fracturas de cráneo y columna vertebral, murió en el hospital sin llegar a salir del coma.

Tras este trágico suceso que conmocionó al mundo del espectáculo, Soledad llegó a convertirse en una actriz de culto, gracias a su belleza y al misterioso desenlace de su vida llegando a ser admirada en todo el mundo, dándose estrenos de sus películas incluso después de su muerte, El diablo que vino de Akasawa (1974).

M.A.

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