Sabíamos que iba a ser un partido emocionante y no defraudó. El Barcelona Alusport venció al Caja Segovia por 3-2 en el último y definitivo partido de la final de la LNFS. El factor cancha resultó determinante, con el Palau a reventar, así como el temprano gol de Saad que fue un mazazo para los segovianos. Los visitantes pusieron las ganas y el juego, el Barça puso el acierto de cara a la portería. Con este trofeo, triplete para el club catalán, que ya ganó la Copa del Rey y la Copa de España.

A los nueve segundos de partido el Barcelona se adelantó en el marcador por mediación de Saad que enganchó un zurzazo tras saque de falta ante el que nada pudo hacer Cidao. Con la renta de un gol tan madrugador, los jugadores locales se acomodaron en la cancha y empezaron a mover la pelota, pero sin gran acierto en este momento. La defensa cajista estaba perfectamente plantada, además al acecho ante cualquier error azulgrana para intentar la igualada en una contra.

Borja hizo una bonita carrera por el lado derecho que acabó con un fallido disparo que no fue entre los tres palos. A los segovianos se les veía con ganas y con toque, pero no estaban finos de cara a la portería que defendía Cristian. La réplica culé estuvo más fina, y si no es por Cidao (que de nuevo firmó un partido brillante) al descanso se habría llegado con una diferencia más abultada.

No obstante, a falta de poco más de un minuto para ir a vestuarios, una jugada en la que los protagonistas fueron los rechaces y los rebotes, Carlos aprovechó para mandar el cuero a la red y poner el 2-0. Tranquilidad en el Palau que se vio truncada por un pase largo que recibió un sobresaliente Esquerdinha, que con un movimiento de cadera de espaldas a la portería quedó sólo ante el portero, al que batió con una bonita vaselina. Cuando faltaban unos segundos para el descanso, el pivot brasileño había acortado distancias. A vestuarios.

Con todo por decidir en el segundo tiempo. Menos titubeos y más acción directa. Apareciendo los jugadores eléctricos de ambos equipos llegaron multitud de ocasiones. Geison pudo haber empatado con un duro disparo que no encontró premio. Más suerte tuvo Fernandao poco después. Una bonita jugada de recuperación, velocidad en el toque y paredes entre Ari, Lin y el propio Fernandao acabó con el cuero en el fondo de la red de Cidao. De nuevo llegaba la fiesta y la tranquilidad al Palau. Pero el Caja aún tenía mucho que decír.

La iniciativa pasó entonces por completo al conjunto segoviano, que acosaba una y otra vez el área culé sin suerte ni acierto. Los blaugranas confiaban en una posible contra para ampliar su margen, pero eso nunca sucedió. A falta de poco mas de cinco minutos Cidao salió de la cueva de su área para interpretar el papel de portero-jugador. Brillante el guardameta cajista. Tras unos breves instantes de duda y del propio jugador, Cidao enchufaba un potente tiro exterior que se comía Cristian por bajo. Esperanza para los aficionados castellanos que se habían desplazado hasta la Ciudad Condal.

Los nervios se apoderaron del conjunto local. Javi Rodríguez retrataba la peor cara del equipo azulgrana. Patadas, pisotones y provocaciones muy feas hacia los jugadores visitantes. Quizá nervioso y tenso por el recibimiento que recibió la semana anterior en el Pedro Delgado, en Segovia, la frustración lo llevaba a ofrecer la imagen más fea del Barcelona. Algunos como Geison respondieron a su provocación, por lo que vieron tarjeta amarilla. Quizá lo más desagradable de la final, estos acontecimientos.

Los minutos pasaban y las ocasiones más claras del Caja Segovia se veían rechazadas una y otra vez por un inspiradísimo Cristian y por los palos. Pasaban los minutos y el electrónico no cambiaba. Ni la calidad de Matías, Lozano, Esquerdinha, Geison (que jugó unos segundos como portero-jugador) o Antoñito pudieron rebosar a la defensa culé. Quizá la ocasión más clara la tuvo Tobe, después de jugadón de Mati por la banda izquierda que le asistió a boca de gol, pero que no entró.

A falta de nueve segundos, con toda la intensidad en el área azulgrana, el árbitro pitaba una falta dudosa de Esquerdinha y le daba la posesión al Barça. Se quitaban el balón de encima mandándola a saque de banda en el campo del Caja cuando quedaban tres segundos. Final de infarto, con la grada retumbando. Balón colgado de Geison al área que no encontró rematador y pitido final.

Partido, serie de la final, play-off, liga y temporada de infarto. Una de las mejores ligas de futsal que se recuerdan en los últimos años. Con la alternativa de Barça y Segovia a los habituales Inter y Pozo, acechando además equipos como Lobelle, Manacor o Benicarló, los próximos años prometen belleza en un deporte que reclama más atención. ¡Qué bonito es el fútbol sala! Fenomenal el Barcelona, que logra el triplete en su primer gran temporada, en sintonía con los éxitos cosechados por toda la institución blaugrana en conjunto. Parece que el club deportivo de la Ciudad Condal está imparable.

El Caja ha demostrado que con ganas se puede llegar muy arriba y plantarle cara a un presupuesto muy superior. No pudo acompañar a la Gimnástica Segoviana, que ha ascendido a 2ªB, como hace doce años, cuando esta circunstancia coincidió con la victoria en liga del Caja Segovia. Felicidades a los campeones y consuelo y todos los respetos para los que se quedaron a las puertas. El año que viene, más.

Kike Martín

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