24 de mayo de 2009, el Collao, el Alcoyano se juega sus opciones de ascenso frente al Cartagena. Hay optimismo en torno al equipo dirigido por José Bordalás, el 2-1 cosechado en la ida hace pensar que Alcoy puede vivir una tarde mágica. No comienza bien el partido, el Cartagena se adelanta y toca machada. El Alcoyano empata y los murcianos quedan con un jugador menos, a falta de cinco minutos Diego Jiménez iguala la eliminatoria, todo parece más fácil, el ascenso esta más cerca. Pero no, en el descuento el jugador del Efesé Carmona, hace el empate a dos, así acaba el partido y el Cartagena es equipo de Segunda División.

Cuenta la leyenda, que allá por los 40 la afición del Collao pidió más tiempo de descuento cuando su equipo caía con contundencia y descendía a Segunda División, de ahí lo de la moral. Durante sus cuatro estancias en Primera el equipo de Alcoy se caracterizó por ser un equipo aguerrido y correoso que no daba nada por perdido, sufrió durante su corta estancia en la élite pero lo hizo con orgullo y sacrificio.

De izquierda a derecha. Jesus, Mir, Miguel, Lalo, Nicolau.

El no darse por vencido ha quedado impregnado en la forma de ser de la entidad. Por eso no se rindió cuando el Cartagena dirimó sus opciones en una tarde fatídica para la entidad. Ese año, el Alcoyano había sido líder de la liga regular con 73 puntos, ese era el año, pero la Segunda B es una división injusta y desleal.

El año siguiente fue el Eibar el encargado de volver a mermar la moral alcoyana. Un empate sin goles en Alcoy y una derrota por un gol en Eipurúa hizo al Alcoyano volver a sentirse impotente, la gloria estaba cerca pero no llegaba.

Llegados al año 2011 con David Porras en el banquillo, se renovaron ilusiones y sensaciones a partes iguales. La liga regular no fue la más completa para los de Alcoy, mezclando momentos de grandeza con situaciones delicadas, resultado, un tercer lugar que les llevó a enfrentarse al Castilla en la primera ronda de los playoffs.

El rival menos deseado en el peor escenario posible, un Bernabéu con 40.000 espectadores recibía a un conjunto que tenía una cita con la historia. La suerte y un Maestro excepcional salvaron a un Alcoyano comandado por Álvaro García. Jugador que se incorporó en el mercado de invierno procedente del Novelda y que hizo los dos goles de la victoria en campo madridista.

En el horizonte, el Eibar, con los vascos había una cuenta pendiente. En Alcoy se repitió el mismo resultado que en el año anterior, todo se decidiría en Eipurúa. Allí volvió a aparecer Álvaro, un gol impecable del de La Romana clasificó a los de David Porras para la última eliminatoria. La Liga Adelante estaba más cerca.

Para llegar al paraíso del fútbol profesional se debía superar a un Lugo que dirigido por Quique Setién habia propuesto  durante toda la campaña un fútbol vistoso y alegre. Los gallegos fueron lideres del grupo 1 y cayeron ante el Murcia en la final de acceso directo a Segunda. Tras superar al Alavés se las veían ante un rival que no quería dejar escapar su enésima oportunidad.

Y Fabiani apareció en el Collao, el máximo goleador en la liga regular con 12 goles, hizo el único tanto de la victoria alicantina en el partido de ida. Tocaba sufrir en el Anxo Carro. Y se sufrió, el Lugo atemorizó a un Alcoyano salvado una y otra vez por Maestro. Antes de llegar al descanso, un balón llegó a Álvaro que dibló a su par y entre líneas coló un balón de esperanza a Remón para que este definiera por bajo y mandara al Alcoyano a Segunda División 44 años después.

Pedro Antolinos

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