La temporada pasada el Guadalajara jugaba por primera vez en su historia un playoff de ascenso a Segunda División. Su rival era un Ontinyent que se sentía favorito y sabedor de que ese era su año, finalmente perdió la plaza en un dramático partido ante el Alcorcón. En Guadalajara la euforia se mezclaba con una cierta precaución al saber que el equipo alcarreño no tenía la experiencia suficiente como para salvar tres rondas de clasificación, era su cuarta temporada en 2ºB. El 2-0 en Valencia y el 1-3 en el Pedro Escartín sentenciaron a un equipo que se sentía satisfecho por la temporada realizada. Volverían a intentarlo.

Para lograr el tan ansiado ascenso, se incorporaron jugadores como Aníbal, Juanjo o Ernesto, tan relevantes a la postre, bajo la dirección de Carlos Terrazas, técnico experto en la categoría, se asentaron unas bases que tenían el playoff como principal objetivo. Se logró, los de Terrazas acabaron la liga regular en una segunda posición que sabía a gloria. El Orihuela sería el rival a batir, superar a los alicantinos significaría pasar a la historia del club.

La importancia del partido en Los Arcos era vital, un equipo compacto y solido defensivamente aguantó durante la primera mitad las envestidas amarillas, hasta que Aníbal adelantó a los castellano-manchegos y Juanjo sentenció un marcador ya de por si favorable. Un 0-2 fuera de casa bien vale una clasificación, el 1-1 de la ida hizo al Guadalajara pasar por primera vez en su historia a segunda ronda de un playoff camino de la liga adelante.

En tan ansiada ronda esperaba un rival peligroso, el Sevilla Atlético, además la vuelta se jugaría en la ciudad deportiva hispalense. Ahí fue cuando el Pedro Escartín, coqueto estadio de 5000 espectadores entro en juego para aupar a su equipo hacia un 4-1 que prácticamente sentenciaba la eliminatoria. En Sevilla, el Guadalajara pecó de confianza y el filial sevillista llegó a ponerse con dos tantos arriba, hasta que apareció Ernesto para firmar el tanto que clasificaría a los alcarreños. Guadalajara estaba en la final, la segunda estaba a un paso.

Su rival sería el Mirandés de Carlos Pouso, equipo referencia de la categoría por su proposición futbolística y con Pablo Infante, estrella mirandesa al frente. De este fue el único tanto en el partido de ida. En el último minuto de partido, un córner a favor del Guadalajara se convirtió en una contra letal que el extremo izquierdo rojillo definió con la clase que le caracteriza. Con este 0-1 la Liga Adelante estaba demasiado lejos como para poder tocarla con la ilusión.

Y más lejos se fue cuando Candelas adelantaba a los de Carlos Pouso en la primera media hora de partido, el sueño se convirtió en un milagro. Tras la reanudación el Mirandés se hecho atrás, sintió vértigo de ver tan de cerca la gloria. De eso se aprovechó Juanjo cuando remató un centro de Ernesto a la salida de un córner, Wilfred ni la vio y se establecían las tablas en el marcador. 15 minutos para soñar donde un Mirandés descoordinado defensivamente daba todo tipo de facilidades, en una de ellas, Wilfred cometió un claro penalty sobre Ernesto. El ex jugador del Real Madrid y del Alcorcón tenía la Segunda División más cerca que nunca, a tan solo 11 metros estaba un mayor ingreso por las televisiones, por la taquilla y el aumento de carisma propio de ascender a una categoría virgen para el Guadalajara.

El extremo madrileño definió a la derecha de Wilfred y se obraba el milagro, el Guadalajara era equipo del fútbol profesional por primera vez en su historia. Si luchas por tus sueños puede que alguna vez llegues a conseguirlos, el Guadalajara luchó y sufrió y ya tiene su tan ansiado puesto en la Liga Adelante.

El año que viene, equipos como el Deportivo de la Coruña visitarán el Pedro Escartín y Carlos Lapetra un histórico de nuestro fútbol que vistió la camiseta morada tendrá un Palco Vip en el cielo para presenciarlo en directo.

Pedro Antolinos

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