Dio comienzo la Copa América en el Ciudad de La Plata y ya hemos tenido la primera sorpresa: la anfitriona, Argentina, no fue capaz de pasar del empate a uno ante una combativa Bolivia que, gracias a un remate de Rojas y a la complicidad de Banega en el primer palo (nadie sabe qué quiso hacer el mediocentro del Valencia), se puso por delante a los pocos minutos de la segunda mitad. La igualada llegó de las botas de Agüero que enganchó una preciosa volea tras una dejada de Burdisso con el pecho.

Hasta el gol de Bolivia, los de Batista no habían mostrado la mejora que se les supone desde el pasado Mundial, mucho peligro en las botas de Messi pero con cuentagotas, pues a “La Pulga” parece que le cuesta aparecer en este equipo. Tiene libertad absoluta pero hay veces que para conectar con el balón tiene que retrasar demasiado su posición y pierde efectividad. La transición de balón fue lenta, cansina, ausente de todo ritmo, la buena presión boliviana en el centro del campo obligaba a la albiceleste a buscar la salida de balón por los costados, donde aparecían Zanetti y Rojo. El primero sigue a un gran nivel a pesar de su edad pero Marcos Rojo, el lateral del Spartak de Moscú no es, o al menos no debe ser, la salida natural del balón de Argentina. Marcelo Martins tuvo la ocasión de hacer el 0-2 en un mano a mano frente a Romero pero el arquero argentino le ganó el duelo.

Tras el gol de los bolivianos Argentina apretó, espoleada por la entrada al campo del eléctrico Di María y el genio don Sergio Agüero. A empujones la albiceleste conseguía hacer retroceder la línea defensiva rival pero no consiguió anotar el gol que le diese los tres puntos. Un empate que sabe a gloria para Bolivia y deja un gusto amargo en las gargantas argentinas.

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

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