Después del decepcionante comienzo de Argentina, los aficionados esperaban que Brasil pusiera sobre el tapete un poco de espectáculo, que hasta entonces no se había visto en esta Copa América 2011. Además, la canarinha se enfrentaba a Venezuela, un rival que auguraba un victoria fácil para el conjunto de Mano Menezes. Salieron con ganas los brasileños, buscando presionar la salida de balón de la “Vinotinto”. Los Robinho, Pato y Neymar forman un frente atacante muy peligroso. Pero si nadie asiste, se pone difícil la cosa. Lucas Leiva y Ramires no estuvieron a la altura. El primero por falta de calidad en cuanto a la distribución; el segundo por empeñarse en conducir la pelota. Podría pasar si el enganche estuviera en condiciones, pero no es el caso de Ganso. El mediapunta no ha alcanzado todavía el nivel que tenía antes de lesionarse y eso se nota. Una de las salidas que tuvo Brasil fue Dani Alves. El lateral del Barça es un jugador hiperactivo y siempre busca la incorporación en ataque. Pero tanto talento no se convirtió en juego combinativo, sino más bien en individualidades que se diluían ante la defensa de Venezuela.

Los venezolanos maniataron a Brasil. Poblando las líneas de mediocampo y defensa, no dejaron jugar cómodos a los brasileiros. Era Pato el jugador más activo, y a punto estuvo de marcar pero su disparo se estrelló en el larguero. Mientras los minutos pasaban, Brasil no ponía esa marcha más. Menezes dio entrada a Fred por un desaparecido Robinho. Y después modifico todo el mediocentro, poniendo a Lucas Moura y Elano en sustitución de los desastrosos Leiva y Ramires. Pero de nada sirvió. A final de partido, Venezuela se dio hasta el lujo de dominar y tener alguna ocasión antes del pitido final. Todos los ojos que están puestos en la perla Neymar, tendrán que esperar al siguiente partido. Para entonces, a Brasil se le presupone una mejor versión que la de hoy.

Cuando salió el calendario de esta Copa América, nadie esperaba que tras haber jugado Colombia, Argentina o Brasil, fuesen paraguayos y ecuatorianos los primeros en poner el espectáculo que se le presupone a este gran torneo. Pues así fue, y tanto Ecuador como el conjunto “guaraní” buscaron el ataque desde el primer momento. El primero en golpear fue Paraguay. Tenía el dominio del balón y un fuerte disparo de Edgar Barreto, tras una gran jugada de Estigarribia, fue desviado a corner por portero Elizaga. El guardameta ecuatoriano, volvió a salvar a su equipo minutos despúes. Ecuador, que también buscaba la meta defendida por Justo Villar, tuvo su oportunidad a los 30 minutos de juego. Gran control de Felipe Caicedo, que se la da al “Chucho” Benítez que tras zafarse de dos defensores se plantó ante Villar, y cuando ya lo iba a superar, la puntita de la bota del portero desvió lo suficiente el balón para que no lo pudiera controlar Benítez. Con esa acción, aceleró Ecuador, que dominó el encuentro hasta el final del primer tiempo.

La segunda parte, siguió por lo mismos derroteros. Partido de ida y vuelta con ocasiones para ambas equipos, sobretodo en la primeros minutos. El paraguayo Estigarribia la tuvo, pero cruzó demasiado el balón. En Ecuador cogió protagonismo Michael Arroyo, que había salido tras el descanso en sustitución del jugador del Manchester United, Antonio Valencia. El que seguía en la línea del primer tiempo fue Eliazaga. El arquero volvió a salvar otro gol, al rechazar un cabezazo de Roque Santa Cruz. Paraguay siguió con su carrusel de ocasiones. Haedo Valdéz la tuvo a 15 minutos para el final. El delantero que ha jugado esta temporada en el Hércules de Alicante, tuvo esa ocasión en la primera que tuvo tras salir al campo. A partir de ahí el partido decayó, quizás por el desgaste físico de los primeros 45 minutos. Pesa a las buenas intenciones del ambos equipos, el resultado inicial no se movió. Con este empate, el grupo B queda totalmente parejo: 1 punto para cada equipo, con cero goles a favor tanto a favor como en contra. De momento la salsa del fútbol o lo que es lo mismo, los goles, están brillando por su ausencia en esta Copa América 2011. Pero tranquilos, aún queda mucha tela por cortar.

Patrik Hernández (@PatrikSeppanen)

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