Comienza la era Djokovic. Sería un buen titular para el entramado de sensaciones que hemos vivido hoy sobre la Centre Court. Cuando el serbio alcanza un nivel óptimo nadie está a su altura, al menos en este 2011. Podemos establecer como un punto de inflexión la consecución de la Copa Davis el pasado mes de diciembre, o la ayuda de un psicólogo que trata sus problemas con la espontaniedad. Se creía que Nadal podía afianzar su confianza con su tercer triunfo sobre la hierba londinense, desde el punto de vista del realismo eso se presentaba como una utopía.

En el primer set Djokovic fue impreciso por momentos, Nadal no estuvo acertado, y los nervios del serbio no se tradujeron en break. En el momento de la verdad, al termino de la primera manga, el nuevo número 1 del Mundo fracturó el saque del menorquín y se llevó la primera tanda. Justa e injusta a partes iguales, los dos la merecieron, el tenis perfecto y sutil de ambos no aparecía. Mas signos de nerviosismo que de exquisitez que nos llevaron a un segundo set donde Djokovic fue un rival demasiado importante como para poder soñar con que Nadal consiguiera su segundo Gram Slam de la temporada.

Ni rastro de Nadal en la segunda manga. En un visto y no visto, Djokovic le endosó un 6-1 que mermó la moral del español y dio un pequeño descanso a Djokovic de cara a un desenlace final que se presentaba triste para la afición española.

Porque en el tercer set Djokovic se diluyó de la pista con el objetivo de ser un ciclón en el cuarto. Dosificarse para sobrevivir. Perder un tercer set con un gran esfuerzo podría haber sido trágico par el serbio, no le convenía. Un 6-1 a favor de Nadal hizo que las experanza española aumentara.

Pero no, Djokovic volvió a recuperar su nivel y un Nadal impreciso no estuvo a la altura. El manacorí, caballero entre caballeros endosó con frialdad y señorio su derrota en el cuarto set, 6-3. Jugar demasiado largo en ocasiones es un riesgo, hoy lo ha sido para el balear.

Mañana, o en un futuro, se hablará del bajón físico, anímico o técnico de Nadal, no les crean. Simplemente el ahora número 2 del mundo está en frente de un tenista técnico y físico a partes iguales, y que tiene una larga hegemonía por delante. La era Djokovic acaba de empezar.

Pedro Antolinos.

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