LA SINRAZÓN DE SER UN NEUMÁTICO

Rubber es la extraña historia de un neumático que descubre sus poderes telequinéticos y se adentra en un intrigante viaje hacia ninguna parte probándose a sí mismo, explotando alguna botella y aplastando algunos animales del desierto, hasta que una chica morena (Roxane Mesquida) conduciendo su Volkswagen se cruza en su camino. Algo se reconcome en el interior de esa vieja cámara neumática, ¿amor quizás?, bueno, para ser una rueda no está mal. Actuando a modo de voyeur, Robert, que así se llama nuestro querido trozo de goma, se va acercando cada vez más a su “apreciada” chica, teniendo que lidiar con algunos impedimentos en su camino y haciéndolo con gran facilidad gracias a sus poderes, e incluso sabiéndose fuerte a su causa. A lo mejor la policía tiene que intervenir, Robert, confiamos en ti.

Absurdo, ¿verdad? En efecto, de eso trata Rubber, mas allá de la expectación que pueda crear un película sobre un neumático con poderes mentales, este film abarca implícitamente el tema de la sinrazón, y bien claro queda con el discurso de Stephen Spinella, el desequilibrado jefe de policía, al comienzo de la película al más puro estilo Anie Hall, salvando las distancias, haciendo así ver las pretensiones de la película al espectador.

Quentin Dupieux, o Mr. Oizo

Partiendo de lo absurdo de la historia, el guión quizás sea un poco flojo, cayendo en el abuso del progreso del neumático a lo largo del desierto y la falta de más situaciones cómicas, de las cuales Rubber no se encuentra exenta, ya que paralelamente encontramos un grupo de gente que observa atentamente desde una colina, como si de una película se tratase, las aventuras de Robert. Esto es posible ya que la estética de esta película es bastante buena y también un tanto “videoclipera”, esto no debe extrañarnos ya que el director es Quentin Dupieux, también conocido como Mr. Oizo, el exitoso músico electro house francés cuya pista más famosa Flat Beat dio sintonía a una serie de anuncios de Levis en 1999, que todos recordamos gracias al simpático muñequito amarillo.

Aun así creo que Dupieux se ha propasado con la estética de la película que yo llamaría “desenfoque film”, ya que no recuerdo ningún plano en el que la imagen este completamente nítida, esto la hace bastante pesada, en el equilibrio está el éxito. Pero hay que decir que Quentin también ha hecho el guión, la dirección de fotografía, parte la música y el montaje de su propia película, siendo esta una obra solo para mentes inquietas, cine de autor en su máximo esplendor.

Obviamente recomiendo ver Rubber, que, con actores poco experimentados, un director que lo hace todo y gracias a la difusión por internet de un impactante tráiler, se ha convertido en un extraño rumor que hace que parezca que Rubber no exista todavía. Probablemente no guste a la mayoría, pero seguro que encuentra su público.

Mi nota para Rubber es de 7 sobre 10

M.A.

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