Ya conocemos cuál será la primera semifinal de la Copa América 2011: Perú y Uruguay se verán las caras tras imponerse a Colombia y Argentina respectivamente. La segunda semifinal saldrá de los enfrentamientos Brasil-Paraguay y Venezuela-Chile. Perú venció en la prórroga a Colombia gracias a los goles de Lobatón y Vargas, ambos precedidos de graves errores de Martínez, meta colombiano. La selección “cafetera” llevó el peso del partido durante la mayor parte del mismo y dispuso de las mejores ocasiones para ponerse por delante a lo largo de los 90 minutos, pero en la prórroga todo cambió, Perú mandaba sobre el campo y eso le bastó para adelantarse en el marcador. 

Dayro Moreno, en la segunda parte, estrelló un disparo en el palo de Fernández, que veía a su defensa cada vez más cerca y el gol parecía cuestión de afinar un poco la puntería, uno pocos centímetros. Entonces llegó una jugada que cambiaría el devenir del encuentro, a pesar de que no varió el resultado en aquel momento: Dayro Moreno se filtró en la defensa peruana y Rodríguez lo agarró dentro del área. Penalti que permitía a Colombia asestar un duro revés a su rival. Pero no era la noche de Falcao, el encargado de ejecutar la pena máxima, que lanzó el balón más alla del palo derecho de Fernández.

A pesar de que Colombia seguía dirigiendo el encuentro por los derroteros que más convenían a sus intereses, Perú fue sacudiéndose la presión con el paso de los minutos, y sería la que dispondría de mejores ocasiones en la prórroga, donde llegó a marcar dos goles. El primero lo anotó Lobatón tras una horrible salida de Martínez que intentó agarrar el balón cuando lo más sencillo era meter los puños. En el segundo, al intentar jugar el balón para Perea, se lo entregó a Jose Paolo Guerrero que encaró al defensor, tiró un amago y le dejó el balón de cara a Vargas que fusiló desde dentro del área. Un 0-2 que otorga una plaza en semifinales a Perú y deja a Colombia fuera de la Copa América.

El Argentina-Uruguay ha sido, con diferencia, el mejor partido del campeonato hasta el momento. Por ritmo, intensidad y tensión, el duelo del Río de la Plata ha brillado a la altura que se presuponía, dado que se enfrentaban las dos selecciones con mayor número de Copas América conquistadas (14 cada una). Uruguay comenzó dando primero, y digo “dando” porque me refiero tanto a pegar como a marcar. Diego Pérez pudo ser expulsado en el minuto dos por un tremendo pisotón sobre Mascherano por el que el árbitro le mostró la amarilla. Poco después, Diego Pérez, aprovechó un rechace dentro del área argentina tras un saque de falta para adelantar a los charrúas en el marcador. Argentina intentaba por todos los medios hacerse con el control del encuentro, marcar el ritmo que necesitaban para igualar el encuentro, y el encargado de conseguir este objetivo era el 10, Leo Messi, que aparecía por toda la parcela ofensiva argentina y cuyos movimientos entre líneas desconcertaban a los uruguayos. Precisamente de sus botas nacería un perfecto pase para Higuaín que colocaba el empate a uno cuando aún no se habían cumplido 20 mintuos de partido. Para parar a Messi, nada mejor que recurrir a entradas, agarrones, empujones y demás artimañas de las que la selección de Uruguay no se privó lo más mínimo. Así, el “Ruso” Pérez, el sorprendente goleador charrúa de la noche de hoy, enfiló el camino al túnel de vestuarios cuando restaban unos minutos de primera mitad; cortó una salida al contragolpe de Argentina y Amarilla (el árbitro del encuentro), que ya le había perdonado la roja en varias ocasiones, no tuvo más opción que mostrarle la segunda amarilla y dejar a Uruguay con diez. Lejos de acobardarse, la expulsión dio a los uruguayos un nuevo motivo por el que luchar, el partido comenzaba a ser épico y eso era precisamente lo que les hacía más rápidos, más fuertes y más decididos. Incluso Lugano estrelló un balón en el larguero instantes antes del descanso.

La segunda parte comenzó más fría, con una Argentina que quería y no podía, pues los charrúas, a pesar de tener un hombre menos sobre el campo, se multiplicaban en defensa y creaban peligro (y mucho) en jugadas a balón parado. Todo el mundo buscaba a Messi y él hacía lo propio con Higuaín, Di María y Agüero. También lo haría más tarde con Pastore y Tévez, que entraron para sustituir a un gris Agüero y a un combativo Di María, pero sus asociaciones no acababan en gol. Muchas de ellas por Muslera, el portero uruguayo, que fue el mejor hombre del partido y sería decisivo en la prórroga y en la tanda de penaltis. Cerca del minuto 90, Mascherano vio su segunda amarilla por una entrada por detrás sobre Luis Suárez; diez contra diez para la prórroga.

Los nervios de la prórroga agarrotaban las piernas de los jugadores más creativos sobre el campo y, si bien Messi seguía siendo la referencia ofensiva, con el paso de los minutos fue perdiendo la chispa que lo caracteriza, quizá desengañado por su selección, quizá cansado por una larguísima temporada con su club. Sea como fuere, la Pulga tuvo en sus botas la oportunidad de colocar a su selección por delante, pero la rápida salida de Muslera para achicar espacios desbarató la clara ocasión argentina. Los minutos pasaban para desesperación de Argentina y la alegría de Uruguay; llegar a los penaltis parecía la derrota segura de la anfitriona, no se sabía muy bien por qué pero too el mundo parecía tener esa sensación. Y eso fue lo que ocurrió. Muslera atajó el penal de Tévez y los cinco lanzadores uruguayos elaboraron una tanda de penaltis perfecta, lo que sirvió para dejar a la anfitriona sin oportunidad de disputar la semifinal, una Argentina que comenzó el torneo siendo favorita pero que, a cada partido, lo parecía cada vez menos. Del campeonato disputado en su país se lleva 3 empates (Bolivia, Colombia y Uruguay) y una victoria (frente a Costa Rica sub-21).

Resultados y clasificación

Autor: El Bigote de Preciado (@preciadobigotin)

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