LAMENTABLE MARAVILLA

Todos hemos visto alguna película que por sus cualidades técnicas o por su guión, sabemos que es una obra pésima que nunca debió ver la luz, pero hay veces que esa película nos gusta y es entonces cuando decimos la frase “de tan mala que es, es buena”. Quizás esto sea debido a la cercanía de los extremos o simplemente a que una parte de los seres humanos amamos lo cutre. R.O.T.O.R. es uno de los mejores ejemplos de ello.

"Quizá en el futuro no consigamos distinguir a los robots de los humanos”

R.O.T.O.R cuyas siglas significan Robotic Officer Tactical Operation Research, oficial táctico robótico en operaciones de investigación en castellano, metido con calzador, es un prototipo de guardia urbano preparado para juzgar y ejecutar los crímenes de un mundo infestado de ellos. Creado por el científico tejano, pastillero, que da café a su caballo, maestro en la lucha cuerpo a cuerpo e inventor de un potente explosivo a base de cuerdas Coldyron, está dispuesto para salir a la luz en unos 60 meses… o años. Bueno el caso es que a nuestro científico le dan 60 días para terminar su temible guerrero que conoce a la perfección mortíferas técnicas como el aerobic o el taichí. Al no ser esto posible, Coldyron abandona el proyecto que queda en poder de otro científico bastante menos cualificado que él y de su absurdo robot cuyo habla es similar al de Alfa 5 (Power Rangers). Como era de esperar el proyecto se va al garete y gracias a un extraño incidente con un indio y un peine de por medio, R.O.T.O.R despierta incompleto, y comienza a juzgar a su libre albedrío. Coldyron y una extraña marimacho con una cresta de canas, estilo gremblin, serán los encargados de salvar el mundo.

El padre de este “excelente” argumento es Cullen Blaine que además de guionizar, también dirigió, y cuyas obras más destacadas son un corto de la Pantera Rosa en 1976, El flautista rosa y El mágico mundo de Bella en 1998, siendo Cullen uno de sus varios directores, además de ser un importante director de arte en más 80 producciones. Nada que ver.

No merece la pena describir las cualidades técnicas de R.O.T.O.R. como si de una película normal se tratase, ya que no lo es, pero si conviene comentar con qué se va a encontrar el espectador: Desde saltos incomprensibles en el tiempo, peleas de pésima coreografía, robots de cartón-piedra, horribles montajes musicales a causa del bajo presupuesto y unos diálogos llenos de contradicciones y excepcionales frases como: “Haré más ruido que dos esqueletos haciendo el amor en un ataúd de hojalata” o “Por la misma razón por la que un perro se lame: porque puede”, demencial.

Definitivamente he llegado a la conclusión de que una parte de los seres humanos amamos lo cutre, ya que esta película es nombrada como film de culto además de la existencia de la iglesia ROTORniana, donde los fieles analizan la película con pelos y señales. Diré para terminar que R.O.T.O.R. es una película malísima que sabe reírse de sí misma, con un encanto enorme a la que coges cariño enseguida a pesar ser una copia de Terminator bastante descarada con toques incluso del Juez Dredd, es una maravilla lamentable.

Mi nota para R.O.T.O.R. es de 5 sobre 10

M.A.

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