Tres meses han pasado desde que Barcelona y Madrid se enfrentaron por última vez. Un largo período de tiempo donde el fútbol ha menguado en detrimento de las especulaciones contractuales propias del verano. Deseamos que comience la liga con el mismo fervor que el final de los “culebrones” veraniegos, estos cansan y desgastan con la misma intensidad que terceras personas buscan el beneficio económico.

Metidos en competición, la Supercopa es el primer plato fuerte de la temporada. La disputa por un título entre el Madrid y Barcelona es más relevante que el torneo en sí. Estos duelos a dos partidos pierden efectividad y aprecio, a un choque se ganaría en emoción, rivalidad y capital para la ciudad encargada de albergar el partido.

Al fútbol. El último enfrentamiento entre los blancos y los culés tuvo un gran damnificado: José Mourinho. La figura del entrenador luso -antes intocable- se desgastó en el partido del Bernabéu por la disposición táctica utilizaba. En ella, abundaba la cantidad de jugadores en campo propio otorgando el esférico al Barcelona, los de Pep hicieron de la paciencia una virtud y ayudados por la expulsión de Pepe sentenciaron la eliminatoria. En aquella fatídica tarde para las salud madridista, Mou renunció a la presión incesante que tan buenos resultados le había dando en el partido de Copa del Rey.

En ocasiones los resultados y las sensaciones van a la par. En Valencia, Mourinho demostró que al Barcelona se le puede ganar haciendo efectivo un planteamiento basado en la presión en cada una de las líneas blaugranas. En cambio, una semana más tarde volvió a escenificar su pasión por el fútbol a la espera en campo propio.

En la temporada que entra, en el Bernabéu volverán a su lucha frenética por romper la hegemonía culé. El año pasado se recortaron distancias -dentro de los kilómetros existentes- y con la ayuda de los nuevos fichajes, Florentino busca alargar su mandato como Presidente. Recordemos que otro año sin títulos importantes restaría pedigree a un mandatario que ha ejercido de siervo ante la necesidad de ganar a toda costa. Mourinho contará este año, en unas de las mejores plantilla de la historia del Madrid, con Callejón, Varane, Coentrao, Sahin, Altintop sumados a los jugadores contrarrestados ya existentes.

Cuando el portugués fue presentado, ante la inquietante mirada de Valdano –gran amante del buen fútbol- afirmó que siempre se adactó a las características de juego de los equipos a los que entrenó. En Portugal, Inglaterra o Italia lo hizo, en Madrid todo es distinto, aquí la excelencia es una obligación y el técnico deberá demostrar que al Barcelona se le puede ganar con otra disposición. Si volvemos al planteamiento del 0-2, el Bernabéu no perdonará al portugués, o a Florentino.

Pedro Antolinos

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