La esencia futbolística que debe predominar en el terreno de juego para disminuir las virtudes del Barcelona las puso en práctica un Madrid más desarrollado físicamente en el partido de ida de la Supercopa. Mourinho, quitándose viejos complejos que acabaron en fracaso, puso fin a su miedo y planteó un partido similar al de la final de la Copa del Rey. La presión a la zona de creación culé fue esencial para que la línea ofensiva compuesta por Alexis, Messi y Villa apenas participara. La creatividad del Barcelona dependía de sus dos centrales, pero ni Mascherano ni Abidal son jugadores virtuosos. La posesión madridista se traducía en oportunidades y el Madrid encandilaba a una afición loca por la fiesta.

Özil, tras una caída a banda – como suele ser habitual- del antes defenestrado Benzema, adelantó a los blancos en el marcador. El mundo al revés, el Madrid dominaba, creaba y llegaba, el Barcelona simplemente se mantenía espectante esperando su oportunidad. Y llegó, en el primer error de marcaje en la zona defensiva blanca, Messi se dio la vuelta y abrió a banda para que Villa desde el flanco izquierdo cruzara el balón a la escuadra derecha de Casillas. La justicia no estaba de lado blanco y el Barcelona se sentía realizado con un resultado demasiado esperanzador de cara al partido de vuelta.

Iba a ser aún mejor, cuando la primera mitad moría, un Messi que parecía desaparecido se plantó sólo dentro del área y definió ante Casillas por quinta vez consecutiva en el Bernabéu. El Barcelona interpretaba el papel que suele adoctar el Madrid haciendo de la efectividad una manera excelente de sobreponerte a la poca posesión de balón.

Sin temor a una posible contra culé, el Madrid siguió siendo protagonista y Xabi Alonso se encargó establecer la justicia al marcador. Pudo ser más grande la renta madridista pero la precipitación en la definición, sumada a la seguridad que trasmitió un excelente Valdés, hizo que se llegara con empate al final de un partido que deja al Barcelona como favorito para hacerse con el primer trofeo de la temporada.

Los de Mourinho hoy han sido superiores a un Barcelona con menos ritmo. El miércoles en el Camp Nou, Guardiola saldrá con su once de gala, será una buena ocasión para dictaminar si el Madrid es superior porque está más desarrollado físicamente o simplemente porque su entrenador ha dado con la tecla adecuada para desarbolar el juego culé. En tres días tendremos la respuesta.

Pedro Antolinos

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