La decisión de Florentino Pérez, presidente que siempre buscó el señorío, de relevar al Manuel Pellegrini fue tras la eliminación del Real Madrid de la Champions League. Aquella trágica noche para el madridismo, el mandatario blanco comprendió que al chileno le venía grande un equipo hecho para el triunfo. Los flamantes fichajes de Kaká y Cristiano fueron destinados a obtener la gloria europea en feudo madridista.

Además de no poder elevar al Madrid al puesto europeo que por tradición merece, Pellegrini no consiguió sobreponerse a probablemente el mejor Barcelona de la historia. En sus dos partidos ante los de Pep, los blancos perdieron 1-0 con gol de Ibrahimovich y cayeron ante la fluidez del juego culé en el Bernabéu.  Si en la eliminación de Champions Pelegrini estaba moribundo, tras la derrota del clásico estaba prácticamente defenestrado.

Valdano, gran ideólogo y mejor interlocutor, apostó gratamente por Pellegrini, hombre con el que compartía los mismos idearios futbolísticos. Siendo cautos y cavilando sobre la situación, el argentino debió marcharse del Real Madrid cuando Florentino renunció a la excelencia y apostó por romper la hegemonía culé sin respetar los valores de los que siempre presumió.

Florentino: ” Si no ganamos la champions el año pasado no fue por culpa nuestra”

Con la llegada de Mourinho, el Madrid acudió un sistema de comunicación propio donde la presencia de Valdano no era apta para prototipos extranjeros. La figura del mánager se implantó cuando el madridismo se sentía realizado tras conquistar una Copa del Rey muchos años después. Parte del carisma que ganó el portugués, lo perdió tras faltar a los ideales madridistas en una insulsa (polémicas arbitrales aparte) eliminatoria ante el Barcelona.

 “Luchar contra la injusticia son nuestros valores”

En esta nueva temporada, antes de que el Madrid mostrará al mundo que era factible igualar las excelentes virtudes del Barcelona, Florentino eligió la figura de Mourinho antes que la de Valdano, fiel adminador suyo que siempre le acompañó en sus años de mandato blanco. Ahora, en la jerarquía madridista, Mourinho es la principal referencia. Florentino, que ha hecho de siervo ante  el único entrenador que ganó (en eliminatoria) al Barcelona de Guardiola, se sigue sentando en el palco desconocedor de que su figura importa menos que la del técnico portugués.

“Mou nos ha hecho ver que no es señorío callarse si un jugador hace teatro”

 Es difícil pensar que en caso de estrépito blanco, Florentino despida a Mourinho. El fichaje del entrenador portugués ha sido el último all-in de su carrera como presidente. Si Pérez le presentará al Special One la carta de despido, el creador de los galácticos perdería algo más de 20 millones de euros, perdería tambíen el carisma ante una parte de la afición que ven en Mourinho el hombre destinado a romper la hegemonía implantada por el Barcelona de Guardiola.

“Mou pidió perdón por el dedo en el ojo pero nadie dijo que le provocaron”

Porque los aficionados madridistas, que siempre han pregonado ser fieles a un equipo señor y magistral en la derrota, ahora también ejercen de siervos ante la figura de un entrenador que hace todo tipo de artimañas (entendemos por artimaña: figuras de manager, quejas arbitrales, censura, dedos en el ojo) con el propósito de ganar. Lo peor es que Florentino, señor educado, tranquilo y precursor del señorío en el Madrid, consiente ese tipo de artimañas.

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