Cuando a Manuel Pellegrini hace tres temporadas Florentino le concedió el enorme privilegio de administrar los recursos de una plantilla excelsa de calidad, se le atribuyó al Real Madrid el ser un equipo exquisito al contragolpe. En aquel momento le dieron a un técnico que tiene la posesión como virtud el probablemente mejor equipo para contragolpear del mundo. La velocidad de cristiano, la precisión de Benzema y la exaltación al juego directo de Xabi Alonso hicieron que la estrategia madridista difiriera de los métodos que utiliza el Barcelona para implantar hegemonía.

Con la llegada de Mourinho junto a jugadores como Özil y Di María, la virtud del contragolpe se potenció y se reflejó sobre el terreno de juego en muchas ocasiones durante la temporada pasada, especialmente ante el Deportivo de la Coruña en el Bernabéu. Incisión antes que posesión, esa es la lógica aplastante que sigue a Mourinho allá por donde va.

Ayer, ante el Ajax, en un partido light para el Real Madrid, se volvieron a refrendar las virtudes de su arte “particular”. El Madrid ahí también sienta cátedra. Con su estilo, una forma propia de poder vencer a su enemigo blaugrana. El portentoso gol de Cristiano es un breve resumen de la mejor virtud de un equipo que en estos momentos de la temporada sufre una gran descompensación defensiva. 

Porque Carvalho no atraviesa su mejor momento de forma, y Sergio Ramos se pierde entre la precipitación y el afan por servir de referencia ofensiva cuando es experto en solucionar desperfectos en defensa. La nota positiva es Varane, joven promesa que le ha ganado su batalla particular a un Albiol que sufre en el banquillo pensando en pasar la primavera en la Costa del Sol.

La otra nota positiva, es que Kaká vuelve a encandilar, lejos de exaltaciones radicales es determinante afirmar que el brasileño físicamente ha mejorado. Eso, aliñado con confianza puede ser la mezcla perfecta para que el antiguo balón de oro pueda ser un aporte efectivo en la presente temporada. No le queda tiempo, ahora o nunca. En los últimos partidos ha destacado en la zona que siempre le gustó y que donde siempre se movió con soltura. A día de hoy aún debe ganarse del cariño de una afición que recuerda con esplendor su coste y su ficha.

En caso de que se confirme la mejoría del ex del Milán, Mourinho volverá a tener un problema. Di María es la dosis de velocidad necesaria para un equipo que pretende dominar en Europa, la solución más lógica sería prescindir de Lass o Khedira e implantar un centro del campo con Xabi, Kaká y Özil (ahí la principal referencia sería el donostiarra).  Todo a la espera de Sahin, un joven virtuoso al que el madridismo y el equipo esperan con alegría.

Pedro Antolinos

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