No podía suceder de ninguna otra forma. En casa, en Cheste, en el circuito Ricardo Tormo, en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana. Delante de su gente, convirtiéndose en el cuarto piloto valenciano de la historia en lograrlo. El propio Tormo fue el primero, Jorge Martínez Aspar -el que más ha sufrido el título desde el ‘box’- el segundo, ‘Champi’ Herrero -encargado de llevar el #1- el tercero, y Nico Terol el cuarto.

Habían pasado 22 años desde el título de Herreros, Nico era un bebé por aquel entonces. Ya hace un año fue subcampeón del mundo por detrás de Marc Márquez, que con un cuarto puesto en Valencia dejó sin opciones al de Alcoy. El propio Terol lo dijo, hubo un piloto mejor que él. Este año no lo había.

Amanecía la mañana gris en la ciudad del Turia, capital hoy del deporte español. El Santiago Bernabeú madrugaba para estrenar el controvertido horario de las 12 ante Osasuna, pero hoy no mandaba el fútbol. Hoy mandaba el tenis, con la final entre Marcel Granollers y Juan Mónaco en el ágora valenciano; pero sobre todo mandaba el mundial de motociclismo.

La mascletá de homenaje a Simoncelli precedía los nervios por el único título que faltaba por decidirse. Después de la confirmación del título de MotoGP para Stoner en Australia, y tras la curiosa proclamación de Stefan Bradl en la clasificación de ayer, al no salir Márquez a pista, sólo faltaba por poner el nombre del último campeón de la mítica categoría de 125cc, el último campeón de las motos de dos tiempos.

Johann Zarco y Nico Terol, un francés y un español. Pero lejos de ser un chiste, las ocho victorias del valenciano no habían sido suficientes como para darse un paseo triunfal. Le bastaba con ser undécimo, pero las condiciones climatológicas sembraban gran cantidad de dudas. Prometían ser 45 minutos de tensión constante, pero no fue así.

Zarco, el maestro de la regularidad, se iba al suelo en la tercera vuelta, convirtiendo el Ricardo Tormo en la gran fiesta del motociclismo español. El francés había acabado todas las carreras de la temporada, y siempre entre los seis primeros. Pero no pudo con la presión, quiso ir más allá de lo que le permitía su montura. Y se cayó al suelo, certificando a Terol como el nuevo -y último- campeón de 125cc.

De lo que nadie duda es de que Nico es el justo campeón. Arrasó en los test de pretemporada y comenzó el mundial como un tiro, encadenando tres victorias consecutivas y cuatro de cinco, sumando 120 de 125 puntos posibles y sucumbiendo solamente ante Maverick Viñales en Le Mans. Parecía no tener rival por el título.

Pero llegaron los problemas, primero con el octavo puesto bajo el aguacero de Silverstone y después con el cero de Assen, donde no pudo salir a carrera tras lesionarse en los entrenamientos. Volvió a ganar en Mugello, pero tras ser cuarto en Sachsenring y retirarse en Brno el mundial volvía a apretarse, con Zarco encadenando segundos puestos.

Pero Nico no estaba para bromas, enlazó tres victorias seguidas y fue segundo en Japón, en la primera victoria de Zarco. Pero el sexto puesto de Australia y el quinto de Sepang cuando ya se festejaba el mundial, lo dejaba todo para Valencia. Al final mejor así, celebrándolo con su gente y en su casa, con un segundo puesto por detrás de Maverick Viñales, al final tercero del mundial. Otro valenciano, Héctor Faubel, completó otro histórico triplete español.

Así ha quedado el mundial de 125

Nacho González

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