Hace un par de años, era impensable en Miranda de Ebro que su equipo, el Mirandés, jugara en el  fútbol profesional en un corto periodo de tiempo. No sabían que en el deporte rey  existen los milagros y en ocasiones se dan. Dos temporadas después, Anduva acogerá la final del playoff camino a Segunda División.

El Mirandés, equipo bien construido y compacto que tiene como virtud la asociación y la distribución del esférico entre sus once jugadores, algo impensable en un equipo de Segunda División B. Ese juego sutil y poco característico para la categoría tiene a Pablo Infante como principal referencia. Banquero de profesión y constructor de un equipo segundo clasificado en el grupo 2 como afición. Desde la banda izquierda se desarrollan las virtudes de un equipo que cuenta con Jony ( hermano del jugador del Recreativo Aarón) ayudando a hilvanar el juego. Hasta aquí la parte asociativa, de la correosa se encargan dos jugadores expertos en el arte de comenzar una defensa en campo contrario. Con Mújika y Alain Arroyo, el Mirandés comienza una presión que tiene como principal objetivo robar para intentar asociarse lo más rápido posible.

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