Un 5-0 tiene sus consecuencias. Aquella larga noche para el madridismo, Mourinho se traicionó así mismo y salió al campo con doble pivote. Era evidente que la disposición táctica del Madrid ante el Barcelona iba a variar. El portugués alineó a Pepe en el centro del campo acompañado de Khedira y Alonso. El portugués cumplió pero debió ser amonestado. El sacrificado fue Özil. Toda una declaración de intenciones.

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